sufrimiento grande
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Luis Alberto Amado

Mi nombre es Luis Alberto Amado y vivo en Lima, Perú. Pasé diez años ejerciendo mi profesión como arquitecto y, aunque me iba bien económicamente, vivía con una eterna sensación de inconformidad, como si algo me faltara.

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¿Sufrir o no Sufrir?

Cuando tomamos conciencia de que el sufrimiento es una elección, podemos elegir no hacerlo.

Simple y complejo a la vez.

La vida no es fácil, implica riesgos y nos somete a “pruebas” que no sabíamos que íbamos a tener, en estas pruebas siempre encontramos infinidad de obstáculos, experiencias, circunstancias que van dejando pequeñas huellas o grandes huellas en nosotros. Nunca estamos preparados para lo imprevisto, pero como reaccionamos a  estas situaciones inesperadas es como nos vamos  forjando y vamos convirtiéndonos en las personas que somos hoy.

A los largo de la historia hemos aprendido a reaccionar de una manera “alarmista” frente a estas situaciones retantes o difíciles. Siempre teniendo la ilusión de que podemos controlarlas y hacer que los resultados sean como nosotros esperamos o queremos.

Es ahí donde aparece el sufrimiento cuando nuestros resultados, situaciones y retos e incluso cuando las personas no son como esperamos que sean, cuando tus expectativas son distintas a lo que realmente sucede, cuando algo se sale de control, cuando algo no se materializa. Es ahí donde sufrimos. Existe la falsa creencia de que las expectativas deberían de calzar con nuestra “realidad”. Hay algo que nos dice que lo que sucedió, sucedió mal.

Creer que la realidad va a calzar siempre con nuestras expectativas es una formula garantizada que nos traerá sufrimiento, la vida no está totalmente bajo nuestro control.

Maduramos cuando ajustamos nuestras expectativas a la realidad, teniendo claro que es lo que puede estar bajo nuestro control.

Empezaremos a dejar de sufrir cuando tengamos claridad de que la vida está llena de cambios, de eventos impredecibles, que no siempre las cosas son como nosotros queremos y peor aún las personas no son como nosotros esperamos, esto último es el motivo de mayor sufrimiento, esperar que alguien sea como yo espero que sea y también que haga lo que yo quiero que haga, este es el motivo principal de los divorcios, separaciones entre familiares y amigos y en las relaciones laborales.

Vivimos la vida esperando  tener  el trabajo que quiero, esperando que mi espos@ por fin se dé cuenta, esperando que nuestros hijos tengan una vida feliz, que tengan el trabajo perfecto, eso se llama vivir en el futuro y yo me pregunto:

¿Qué pasa con el ahora, con el momento presente?

HOY es que podemos tomar decisiones consientes, disfrutar del momento, abrazar a los que quieres. Esto no quiere decir que nos conformemos si no estamos satisfechos, no confundan resignación con aceptación. Aceptación es no poner resistencia a lo que es, ¿cómo es eso? Por ejemplo imagínense que estas camino a una reunión muy importante y vas tarde estas a 5 minutos de tu oficina y la reunión comienza en 7 minutos, es indispensable que llegues puntual, y de repente se te baja la llanta. ¿Cómo reaccionas? Aceptar la situación sería reconocer y tener la claridad de que no tenemos control de una situación así, si yo me resisto a lo que sucedió no cabe duda de que voy a sufrir, tendemos a reaccionar con enojo y frustración que no nos sirve para nada y no va a cambiar nada.

Aprender a dejar el sufrimiento de lado es un proceso en el que es necesario tener la claridad y saber qué es lo que ya no puedo cambiar, aunque no me guste y desde ahí podemos enfocarnos en construir y dirigirnos hacia donde queremos estar.

Para dejar de sufrir necesitamos aceptar lo que ya es y que no se puede cambiar, repito, la aceptación no se debe de confundir con resignación, con sumisión ni conformismo cuando enfrentemos los obstáculos que podemos y debemos superar.

Es aquí donde el autoconocimiento juega un papel importante, aprender a mirarnos para saber cómo tendemos a reaccionar para poder distinguir lo que se puede cambiar de lo que no se puede cambiar,  lo que puedo controlar de lo que no puedo controlar, entender que lo  que está en el pasado, está en el pasado, entender que es lo que puedo construir para el futuro. Esta claridad es lo que nos permite vivir una vida plena sin sufrimiento y en armonía.

No pierdas tu tiempo con el pasado reviviendo momento a momento lo que ya pasó, más bien enfócate en lo que puedes hacer, enfócate en el momento presente.

El sufrimiento es una elección y si necesitas ayuda tal vez un proceso de coaching podría funcionarte. Si quieres información haz clic aquí.

Te invito a que pares de sufrir.

Hasta pronto.

Luis Alberto

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