¿Cuál podría ser la definición exacta que daríamos de nosotros mismos?
Es una pregunta quizás un tanto difícil e incluso, un poco dura. Muchos de nosotros tememos encontrar la respuesta a esto y probablemente por ello tendemos a evadir ese segundo, ese instante de reflexión y encontrar nuestro Yo interior.
Es nuestra naturaleza como seres humanos querer encontrar las respuestas a prácticamente todo, pero rara vez nos tomamos el tiempo para reflexionar sobre esto, y sobre nosotros mismos. Es posible que se deba a no querer luchar con nuestros defectos, pero, ¿Esa es la razón principal?
A diario cometemos errores, desde el día en que nacemos lo hacemos, en ocasiones inconscientes en otras, pues, no tanto. La mayoría de los seres humanos tenemos la tendencia de inclinarnos hacia “algo” para encontrar algún sentido sobre cualquier cosa, bien puede ser la religión, la ciencia, la indiferencia hacia las cosas o a optar por tener más cosas creyendo que somos lo que tenemos, entre otras tantas. Todo esto influye en cómo nos mostramos, en cómo somos ante los ojos de los demás. Pero, ¿Esto determina realmente quiénes somos?, personalmente pienso que la respuesta es ¡NO!, somos mucho más que eso. Nuestra tendencia está apuntada a proyectar hacia afuera lo que queremos ser, más no lo que realmente somos.
En mi caso, cuando tomé conciencia de todo esto fue inevitable no hacerme la gran pregunta, ¿Quién soy y hacia dónde voy?, poco tiempo después, entendí que solo hay un única manera de descubrir respuestas como estas, y es ¡Reflexionando!
Reflexionar sobre nosotros mismos nos da la oportunidad de entendernos, pero, para lograrlo es necesario dejar muchas cosas atrás. Seguir patrones o modelos de conducta ya no debe ser un factor que debe estar en nuestras prioridades pues, somos capaces de crear un cambio y con ello, nuevas maneras de ser, una nueva perspectiva de nosotros mismos ante nuestros propios ojos pues somos nosotros mismos nuestros mayores enemigos y más fuertes jueces.
Tener la habilidad de lograr esto no es algo con lo que nacen algunas personas, pero tampoco imposible de conseguir. Como seres independientes que somos, debemos tener primero la disposición de intentarlo, y luego, seguir caminando. “No es posible correr antes de aprender a caminar”, es una palabra frecuentemente muy utilizada en toda Sudamérica y tiene mucho sentido. Aprender a manejar un nivel y con ayuda de alguien más podemos seguir avanzando.
Yo creo que hay algo que debemos entender como seres humanos y es que, no debemos de caminar solos, sin embargo, esto no quiere decir que no podamos. Muchas personas exitosas en el mundo han conseguido llegar a la “cima” de su más grande éxito caminando como coyotes en el desierto, o al menos eso piensan. Lo cierto es que, siempre necesitaremos de alguien más para conquistar nuestros sueños y llegar a esa gran cima que tanto anhelamos.
Pienso que no estamos en este mundo solo para “existir”. Nuestra existencia es una pequeña parte de nuestra contribución con este mundo, y todas nuestras decisiones, todo lo que hacemos, traerán consecuencias positivas o negativas para el mismo.
¿Qué es lo importante de todo esto?, Podría ser, ¿Dejar un legado?, ¿Ser mejor que otros?, o podría ser quizás, ¿Ser diferentes?, esta última podría ser la pregunta “correcta”, ya somos diferentes, tenemos rasgos físicos y característicos de una descendencia pero no somos iguales. Al haber un pequeño y muy ligero cambio en nuestro cuerpo y mente ya somos diferentes.
Por eso tal vez, nos cuesta tanto dar ese gran paso para atravesar la barrera del miedo y construir un nuevo Yo. Pero descuida, seriamos de otro planeta si no sintiéramos esto.
Todos tenemos la capacidad de mejorar, de crecer como personas, siempre y cuando estemos dispuestos a hacerlo. Nuestra mente es un libro abierto lleno de túneles y laberintos que debemos aprender a explorar para construir buenas edificaciones y poder enaltecer su potencial de una manera extraordinaria, pero para ello, debemos ser valientes y enfrentarnos a nosotros mismos.
Construir una nueva y mejorada versión de ti mismo puede ser un proceso lento, pues necesitas aprender a capacitar tu mente y tu cuerpo a nuevas cosas, y esto no es algo que se construya fácilmente. Como te lo dije antes, nuestra mente está llena de túneles, y estos pueden ser muy confusos si no tenemos paciencia y caminamos con precaución, soltando todo aquello que encontremos que no nos funcione y que sea un obstáculo para nuestro proceso.
Mirar dentro de nosotros mismos para mejorar es una oportunidad que todos tenemos, ¿es un reto? ¡Sí!. Y necesitamos desafiarnos. Al hacerlo estamos revelando lo mejor de nuestro SER que ha permanecido oculto y con ello una felicidad que todas las personas a lo largo de nuestra vida intentamos conseguir pero solo algunos lograran experimentar.
Tener la convicción de ser mejor es un buen inicio, estar dispuesto a enfrentar nuestros miedos, traumas, dolores y cualquier otra experiencia dolorosa que esté en lo más profundo de nuestro ser, es una tarea difícil, pero no imposible de realizar.
La oportunidad la tenemos ahí, justo en frente de nosotros. Ser una nueva persona es más que cambiar lo que creemos ser, se trata de construir lo que realmente somos para el beneficio propio, para llegar más alto, para alcanzar lo que tanto hemos anhelado. Es la oportunidad de saber de qué estamos hechos, y que tanto podemos hacer en realidad por este mundo, por nuestra sociedad, por nuestras familias, o nuestros hijos. Conseguir tu nuevo “Yo” te llevará a una risa sin sentido llena de felicidad, a momentos únicos para tu propio bienestar.
Debemos estar dispuestos, y ser sabios. Recordar siempre que, aunque podamos caminar solos, en algún momento de nuestra vida no pudimos, necesitamos de una mano amiga para lograrlo.
Existen diversos métodos, fuentes, centros de ayuda, coaches, entre otras personas que tenemos la capacidad, la disposición, la entrega y el entusiasmo de ayudarte a conseguir y crear tú nuevo “Yo” o mejor dicho a que aparezca tu verdadero Yo.
Nunca es tarde para hacer algo por ti mismo, y créeme que es algo por lo que siempre valdrá la pena luchar.
No eres muy pequeño, tan poco muy anciano para tomar esto y atesorarlo, ¡Es la hora!, el momento ha llegado y Tú eres capaz.
Hasta pronto,
Luis Alberto