Cuando una relación comienza todo es perfecto, todo es natural y espontáneo, vemos solo lo mejor del otro y todo lo que puede implicar no estar juntos se convierte en un estorbo, si pudiéramos estaríamos 24 horas del día juntos. ¿Les es familiar?
Bueno todo esto es real y maravilloso pero no dura todo el tiempo y cuando se termina, en muchos casos, creemos que se acabó el amor y muchas veces buscamos separarnos con la ilusión de volver a pasar por esa maravillosa experiencia creyendo que sentir esto es amor.
El amor es mucho más grande que esto y requiere de mucho cuidado.
Las relaciones se construyen y dependiendo de qué tan fuerte hayamos construido sus cimientos, lograremos que sobreviva a cualquier tempestad por más grande que esta sea.
Les comparto 4 maneras que he aprendido en mi propia experiencia y en mi formación como coach de parejas para llevar tu relación al siguiente nivel.
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Valida a tu pareja como un “legítimo otro”.
Luego de esta primera etapa que les menciono líneas arriba, lo primero que ocurre es que aparecen las diferencias, en realidad más que aparecer se hacen evidentes porque siempre estuvieron ahí, solo que estábamos enfocados solo en las virtudes.
Se preguntaran…
¿Qué quiero decir con validar a tu pareja como un legítimo otro?
Les cuento una historia sobre una pareja que llevó algunas sesiones de coaching conmigo; llevaban 16 años de matrimonio y algo que ella no podía tolerar en todo este tiempo era el tono de voz con el que su esposo le hablaba en determinados momentos. Luego de algunas sesiones ella pudo ver que la manera en que él le hablaba era la manera en que él había aprendido a hacerlo y no hubiera podido ser de otra forma, se dio cuenta que no tenía nada que ver con ella. El viene de otra familia con distintas costumbres, distintas maneras de comunicarse e incluso de hacer las cosas distintas.
Ella tuvo que legitimizar a su esposo como un “legítimo otro” lo cual no significa estar de acuerdo pero abre las puertas para tener conversaciones ya sin la necesidad de que encaje en sus expectativas sino con la intención de llegar a algún tipo de equilibrio.
Entonces validar sería ver a tu pareja completa y distinta a ti.
Deja de querer que haga las cosas y se comporte como tú esperas que lo haga. Eso nunca va a suceder.
Construyan Juntos.
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Construye el “Nosotros” conscientemente.
Cuando estamos en un evento social y vemos a una pareja de amigos acercarse hacia nosotros, pensamos; ahí vienen los Pérez y en ese momento no los vemos como individuos sino como una pareja, eso es “el nosotros” o cuando tu pareja se va de viaje por bastante tiempo y l@ extrañas mucho no solo extrañas a la persona, sino a lo que tienen juntos, eso es “el nosotros”. En cualquiera de los dos casos, la identidad que proyectan es lo que tienen juntos.
Le ponemos nombre “el nosotros” ya que es como si fuera una tercera identidad, no es la suma de un yo más un tú. Es importante cultivar ese nosotros cuidarlo y mantenerlo vivo y eso mis amigos requiere esfuerzo dedicación y es un trabajo de tiempo completo.
Tuve a otra pareja que me pidió coaching y uno de ellos quería retomar los sueños que habían dejado de lado cuando nació su hijo que en ese momento tenía 9 años, ese tema los estaba llevando a tener discusiones que antes no habían tenido al punto que decidieron buscar ayuda.
Por supuesto que siempre vamos a querer cosas distintas vamos a tener metas distintas también, pero habría que preguntarse:
- ¿Qué es lo que quiere “el nosotros”?
- ¿Qué es lo que es posible para mí como individuo y que no?
- ¿Hacia dónde estamos dirigiéndonos como pareja?
Con esta reflexiones podríamos comenzar a ver que es posible o que no para cada uno y que es lo que el” nosotros” está necesitando.
Comencemos a vivir nuestras relaciones intencionalmente.
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Escuchemos a nuestra pareja.
Hablar no tendría ningún sentido sin que alguien nos escuche. Cuando escuchamos a alguien no solo estamos escuchando lo que esa otra persona dice sino también estamos escuchando nuestros propios pensamientos que aparecen en ese momento.
¿Cuándo ocurre eso realmente estamos escuchando?
Entonces, si llevamos esto a nuestra relación cuando nuestra pareja no nos escucha, lo que el otro está tratando de comunicar no tiene ningún sentido.
‘’escuchar a tu pareja es más que tener la capacidad de oír las palabras que te dice. Es principalmente poseer la capacidad de dejar de oír nuestras propias palabras, nuestros propios pensamientos. ’’
Normalmente los pensamientos que aparecen cuando estamos escuchando a alguien tienen que ver con adelantarnos a lo que me están queriendo decir pretendiendo saberlo antes de que el otro termine la idea, y como consecuencia las palabras terminan siendo nada más que eso, palabras y pierden todo sentido.
Lograr liberarnos de nuestros pensamientos mientras tenemos una conversación es extremadamente difícil, pero si quieres que tu relación comience a crecer y que el nosotros se alimente conscientemente con bases sólidas es una práctica fundamental la cual merece el esfuerzo.
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Nunca dejar de conocer a nuestra pareja.
Es bastante común que luego de un buen tiempo de estar en una relación, generalmente años, comenzamos a pensar que nuestra pareja ya no es la misma de antes, y nos preguntamos cosas como: ¿dónde está la Mujer o el hombre del que me enamore? ¿Pero si antes queríamos lo mismo? ¿Qué ha pasado contigo? ¿Cuándo comenzaste a pensar de esa forma?, etc.
Y cuando comenzamos a decírselo con tono de reclamo es donde comienzan los problemas y la relación sufre.
Por supuesto que ya no es la misma mujer o el mismo hombre de antes.
Como seres humanos estamos en constante cambio, podríamos preguntarle a cualquier persona si es el mismo de hace 5 años y la respuesta va a ser no y me atrevo a decir que incluso si dicen que sí, no son exactamente los mismos.
Estar abierto al cambio es una manera de ser que nos puede sumar muchísimo en nuestras relación y claro si nos enteramos de un día para otro que ya no quiere esto y ahora quiere esto otro, por supuesto que nos sorprenderemos, por eso es que hay que mantener una comunicación “viva y abierta”. ¿Cómo es eso? Mantener conversaciones todo el tiempo, conversar sobre cómo están, qué están sintiendo, que les está pasando, mostrarse como están siendo en ese momento sin vergüenzas sin orgullos.
Mantener viva y abierta la comunicación nos vuelve parte del cambio, nos permite coordinar y evita que nos sorprendamos cuando sucede algo que no esperamos del otro.
Bueno, si todo esto les hace algún sentido ya podrían deducir que al inicio de una relación todo esto no nos cuesta nada; validamos, construimos, escuchamos y conversamos todo el tiempo. Así que si tuviera que darles un último consejo en este artículo sería:
Vive tu relación todo el tiempo como la viviste al inicio.
Hasta pronto
Luis Alberto