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Un nuevo yo

¿Cuál podría ser la definición exacta que daríamos de nosotros mismos?

Es una pregunta quizás un tanto difícil e incluso, un poco dura. Muchos de nosotros tememos encontrar la respuesta a esto y probablemente por ello tendemos a evadir ese segundo, ese instante de reflexión y encontrar nuestro Yo interior.

Es nuestra naturaleza como seres humanos querer encontrar las respuestas a prácticamente todo, pero rara vez nos tomamos el tiempo para reflexionar sobre esto, y sobre nosotros mismos. Es posible que se deba a no querer luchar con nuestros defectos, pero, ¿Esa es la razón principal?

A diario cometemos errores, desde el día en que nacemos lo hacemos, en ocasiones inconscientes en otras, pues, no tanto. La mayoría de los seres humanos tenemos  la tendencia de inclinarnos hacia “algo” para encontrar algún sentido sobre cualquier cosa, bien puede ser la religión, la ciencia, la indiferencia hacia las cosas o a optar por tener más cosas creyendo que somos lo que tenemos, entre otras tantas. Todo esto influye en cómo nos mostramos, en cómo somos ante los ojos de los demás. Pero, ¿Esto determina realmente  quiénes somos?, personalmente pienso que la respuesta es ¡NO!, somos mucho más que eso. Nuestra tendencia está apuntada a proyectar hacia afuera lo que queremos ser, más no lo que realmente somos.

En mi caso, cuando tomé conciencia de todo esto fue inevitable no hacerme la gran pregunta, ¿Quién soy y hacia dónde voy?, poco tiempo después, entendí que solo hay un única manera de descubrir respuestas como estas, y es ¡Reflexionando!

Reflexionar sobre nosotros mismos nos da la oportunidad de entendernos, pero, para lograrlo es necesario dejar muchas cosas atrás. Seguir patrones o modelos de conducta ya no debe ser un factor que debe estar en nuestras prioridades pues, somos capaces de crear un cambio y con ello, nuevas maneras de ser, una nueva perspectiva de nosotros mismos ante nuestros propios ojos pues somos nosotros mismos nuestros mayores enemigos y más fuertes jueces.

Tener la habilidad de lograr esto no es algo con lo que nacen algunas personas, pero tampoco imposible de conseguir. Como seres independientes que somos, debemos tener primero la disposición de intentarlo, y luego, seguir caminando. “No es posible correr antes de aprender a caminar”, es una palabra frecuentemente muy utilizada en toda Sudamérica y tiene mucho sentido. Aprender a manejar un nivel y con ayuda de alguien más podemos seguir avanzando.

Yo creo que hay algo que debemos entender como seres humanos y es que, no debemos de caminar solos, sin embargo, esto no quiere decir que no podamos. Muchas personas exitosas en el mundo han conseguido llegar a la “cima” de su más grande éxito caminando como coyotes en el desierto, o al menos eso piensan. Lo cierto es que, siempre necesitaremos de alguien más para conquistar nuestros sueños y llegar a esa gran cima que tanto anhelamos.

Pienso que no estamos en este mundo solo para “existir”. Nuestra existencia es una pequeña parte de nuestra contribución con este mundo, y todas nuestras decisiones, todo lo que hacemos, traerán consecuencias positivas o negativas para el mismo.

¿Qué es lo importante de todo esto?, Podría ser, ¿Dejar un legado?, ¿Ser mejor que otros?, o podría ser quizás, ¿Ser diferentes?, esta última podría ser la pregunta “correcta”, ya somos diferentes, tenemos rasgos físicos y característicos de una descendencia pero no somos iguales. Al haber un pequeño y muy ligero cambio en nuestro cuerpo y mente ya somos diferentes.

Por eso tal vez, nos cuesta tanto dar ese gran paso para atravesar la barrera del miedo y construir un nuevo Yo. Pero descuida, seriamos de otro planeta si no sintiéramos esto.

Todos tenemos la capacidad de mejorar, de crecer como personas, siempre y cuando estemos dispuestos a hacerlo. Nuestra mente es un libro abierto lleno de túneles y laberintos que debemos aprender a explorar para construir buenas edificaciones y poder enaltecer su potencial de una manera extraordinaria, pero para ello, debemos ser valientes y enfrentarnos a nosotros mismos.

Construir una nueva y mejorada versión de ti mismo puede ser un proceso lento, pues necesitas aprender a capacitar tu mente y tu cuerpo a nuevas cosas, y esto no es algo que se construya fácilmente. Como te lo dije antes, nuestra mente está llena de túneles, y estos pueden ser muy confusos si no tenemos paciencia y caminamos con precaución, soltando todo aquello que encontremos que no nos funcione y que sea un obstáculo para nuestro proceso.

Mirar dentro de nosotros mismos para mejorar es una oportunidad que todos tenemos, ¿es un reto? ¡Sí!. Y necesitamos desafiarnos. Al hacerlo estamos revelando lo mejor de nuestro SER que ha permanecido oculto y con ello una felicidad que todas las personas a lo largo de nuestra vida intentamos conseguir pero solo algunos lograran experimentar.

Tener la convicción de ser mejor es un buen inicio, estar dispuesto a enfrentar nuestros miedos, traumas, dolores y cualquier otra experiencia dolorosa que esté en lo más profundo de nuestro ser, es una tarea difícil, pero no imposible de  realizar.

La oportunidad la tenemos ahí, justo en frente de nosotros. Ser una nueva persona es más que cambiar lo que creemos ser, se trata de construir lo que realmente somos para el beneficio propio, para llegar más alto, para alcanzar lo que tanto hemos anhelado. Es la oportunidad de saber de qué estamos hechos, y que tanto podemos hacer en realidad por este mundo, por nuestra sociedad, por nuestras familias, o nuestros hijos. Conseguir tu nuevo “Yo” te llevará a una risa sin sentido llena de felicidad, a momentos únicos para tu propio bienestar.

Debemos estar dispuestos, y ser sabios. Recordar siempre que, aunque podamos caminar solos, en algún momento de nuestra vida no pudimos, necesitamos de una mano amiga para lograrlo.

Existen diversos métodos, fuentes, centros de ayuda, coaches, entre otras personas que tenemos la capacidad, la disposición, la entrega y el entusiasmo de ayudarte a conseguir y  crear tú nuevo “Yo” o mejor dicho a que aparezca tu verdadero Yo.

Nunca es tarde para hacer algo por ti mismo, y créeme que es algo por lo que siempre valdrá la pena luchar.

No eres muy pequeño, tan poco muy anciano para tomar esto y atesorarlo, ¡Es la hora!, el momento ha llegado y Tú eres capaz.

Hasta pronto,

Luis Alberto

 

El poder de la autoimagen y qué hacer para mejorarla

Muchos de nosotros cuando escuchamos la palabra autoimagen” lo primero que se nos viene a la mente es nuestra imagen física, cómo me veo. Otras personas también piensan en cómo “debo” de comportarme para “encajar” dentro del medio que han elegido vivir.

En este artículo les voy a contar que es lo que abarca la autoimagen, la influencia que tiene en nuestras vidas y como tomar los primeros pasos para mejorarla.

Nacemos como un lienzo en blanco, y a medida que pasan los años vamos recibiendo información del mundo tomándola como “la verdad”. Siempre vamos a recibir opiniones de otros así como nosotros estamos todo el tiempo opinando.

Todas las personas que pasan por nuestras vidas  opinan sobre nosotros, nuestros padres, maestros, amigos, tíos, tías, etc. Todo lo que nos dicen deja huella en nuestro interior y siempre va a influir en la opinión que vamos construyendo de nosotros mismos, por ejemplo desde que tengo uso de razón nunca tuve buenos resultados en las matemáticas y cada persona que me la explicaba, siempre me lo recordaba, el resultado es que hoy me considero poco hábil con los números. Otro ejemplo; un amigo cercano alguna vez en su infancia tuvo un pequeño accidente con un florero, era de su madre y era de valor. Desde ese día siempre le recuerdan lo torpe que es con las manos, el resultado es que hoy se considera una persona torpe.

Esto no parece muy grave, pero lo sería si es que yo me dedicara a algo que requiera constante trabajo con números o si mi amigo trabajara haciendo esculturas de arcilla.

Decisiones importantes en nuestras vidas también van forjando quienes somos hoy, les cuento esta pequeña historia de dos mellizos que siempre fueron muy similares en formas de ser hasta que una decisión a los 6 años los marco hasta el día de hoy. Tenían una actuación muy importante en el colegio, ambos estaban muy entusiasmados porque les iban a enseñar a sus familias lo que habían preparado con meses de esfuerzo. Estando en el escenario, uno de ellos se paralizó, no pudo hacer nada de lo que le tocaba y salió corriendo hacia atrás del escenario llorando. Nunca se supo lo que le paso pero lo que sí es obvio para los que lo conocen de cerca es que ese incidente lo marcó para siempre y hoy es todo lo opuesto a su hermano. Fue lo que él escuchaba sobre lo que paso y sus propias conversaciones internas, lo que lo marcó.

Es así como vamos teniendo una imagen de nosotros mismos de nuestras capacidades, de lo que podemos hacer, de lo que no podemos hacer, de lo que somos capaces de lo que no somos capaces, si creo que soy tímid@, introvertid@, extrovertid@, insegur@, en fin, todo lo que creemos que somos. Y digo creemos porque al ser todo esto en su mayoría opiniones de otras personas y al haber sido tomadas por nosotros como verdades hemos creado una brecha entre lo que creemos que somos y en lo que somos realmente, de lo que somos capaces de hacer y de SER, todo lo que creemos que somos se constituyen en creencias y muchas veces estas creencias son nuestros propios límites.

¿Por qué te cuento todo esto?

 

"Porque Tú eres capaz de hacer y de SER todo lo que te propongas solo tienes que creerlo".

Te comparto 4 prácticas para que puedas comenzar a ver cambios en tu propia imagen y en tus resultados:

  1. Comprométete contigo mismo, con tu vida, con lo que realmente te mereces se constante y trabaja tu voluntad, comenzaras a ver los resultados que siempre has querido y que incluso siempre creíste que no eran para ti.
  2. Comienza a explorar el mundo del crecimiento personal,es ahí donde encontraras respuestas. Te sorprenderás de ver como cada vez más personas están comenzando a mirar para dentro, a trabajar en ellas mismas con el fin de llegar a ser mejores personas, mejores padres, mejores parejas, mejores hijos, es decir mejores seres humanos.
  3. Detecta en qué área de tu vida es que hay algo que quieres conseguir que todavía no has conseguido. Cuando lo tengas claro, solo te vas a enfocar en eso y evalúa del 0% al 100% que tan posible crees que es esto que estás queriendo, siendo 100% totalmente posible.
  4. Identifica qué te dices a ti mismo. Se consciente de tu diálogo interno, que conversas contigo mismo. Dentro de las conversaciones que siempre tenemos con nosotros mismos están ocultas nuestras creencias.

Frases como:

  • No soy suficiente…,
  • No voy a poder…,
  • Esto no es para mí…,
  • No me lo merezco…,
  • Si no lo logro, ya no quiero decepcionarme más…,
  • No soy capaz…,

Entre otras.

Detecta cual es y comienza a ser consciente de cuándo es que esa creencia toma poder sobre ti y desafíala. Una forma de desafiarla es haciéndote las siguientes preguntas:

  •  ¿Esto es 100% verdad? Si la respuesta es no, ya se te abrió un mundo de posibilidades.
  • ¿Por qué considero “esto” de mí? Lo más probable es que te des cuenta que lo traes contigo por muchos años y que ni sepas porque es que crees eso.
  • ¿Hay otras personas que lo han logrado? Esto te lleva a darte cuenta que no es imposible, que si otros lo han logrado porque tu no.

Recuerda que siempre eres más de lo que crees que eres y puedes lograr mucho más de lo que crees que puedes.

Hasta pronto

Luis Alberto

10 Prácticas para mejorar tu autoestima

¿Crees en ti?

Una “buena” autoestima es fundamental  para que vivamos empoderados y con la energía suficiente para lograr nuestras metas. Muchas personas dejan de cumplir sus sueños por no confiar en sus habilidades, por no valorarse, por no creer en sí mismas.

A lo largo de nuestras vidas vamos formándonos una opinión de nosotros, desde nuestra infancia hasta el día de hoy, nuestras experiencias, nuestros resultados, nuestra crianza, todo lo que nos dijeron en nuestra vida influye en las evaluaciones, pensamientos, sentimientos y creencias que tenemos de nosotros mismos.

Definamos Autoestima como  la percepción que tenemos hacia nosotros y que abarca todos los ámbitos de nuestra vida. Es un juicio de valor que no necesariamente es real. Como todo juicio es totalmente subjetivo, se forma a lo largo de nuestras vidas y con la influencia de los demás.

Con todo esto podemos deducir lo importante que es  la autoestima en nuestras vidas, cómo puede afectar a nuestra manera de SER en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima.

A continuación te comparto 10 consejos que puedes comenzar a poner en práctica desde ya, para mejorar tu autoestima:

1. Conócete a ti mism@, reflexiona sobre quien estás siendo, si no te conoces nunca podrás cuidarte, es necesario que te conozcas bien para que comiences a valórate.

2. Reflexiona sobre cómo te ves. La imagen que tienes de ti influye en todos los ámbitos tu vida y es lo que proyectas al exterior. Muéstrate tal y como eres no como crees que otros esperan que te muestres.

3. No busques la perfección, ahí no está la respuesta. Cuando comiences a valorarte con todas tus imperfecciones, con tus “luces y tus sombras”. Tu autoestima comenzará a mejorar.

4. Acéptate como un ser en construcción que está en constante crecimiento y aprendizaje, enfócate en tus cualidades y utiliza tus áreas de oportunidad para mejorar.

5. Confía en tus valores y principios y defiéndelos cuando sea necesario, son parte de ti y son tuyos.

6. Actúa según lo que tú creas que es lo correcto, no esperes la aprobación de los demás y no te sientas culpable cuando a otros no les parece lo que haces.

7. No te preocupes de lo que hayas vivido en el pasado, ni por lo que pudiera ocurrir en el futuro, es una pérdida de tiempo, es importante que aprendas del pasado y que te pongas metas para el futuro pero lo que realmente tienes está aquí y ahora, vive tu presente intensamente

8. Confía en tu capacidad para resolver tus propios problemas, eres totalmente capaz, y cuando creas que realmente lo necesites, pide ayuda. No pidas ayuda con la finalidad que otros se hagan cargo de tus responsabilidades.

9. Para aprender a quererte necesitas aprender a perdonarte por los errores que cometes. Aprende de tus errores pero no te castigues cuando los cometas.

10. Los ejercicios anteriores no tienen ningún sentido si no te respetas a ti mism@, respetarte es  acéptate, perdónate y quererte al mismo tiempo. Eres una persona valiosa, solo tienes que terminar de creértelo.

Si comienzas a poner en práctica estos consejos créeme que tu autoestima comenzará a mejorar, sé que no es algo fácil y que no ocurre de un día para otro, es un proceso en donde requieres estar atent@ a tus comportamientos, es dejar de vivir en automático y volvernos conscientes de las cosas que no nos funcionan y de las que nos funcionan también.

Si quieres iniciar este camino y mejorar tu autoestima te propongo que hagas el siguiente ejercicio:

Colócate en un lugar en donde te sientas cómod@ y sea adecuado para que reflexiones,  lleva papel y lápiz contigo y comienza a escribir todo lo que te gusta de ti, escribe lo que se te venga a la mente, no lo sobre pienses, fluye. Pueden ser características físicas, conductas con tus familiares, amigos, en el trabajo, tus valores y principios, en fin, todo lo que se te ocurra, estoy seguro que cuando termines te sorprenderás de todas las cualidades que encontrarás. Guárdala y léela cada vez que dudes de ti o cada vez que quieras recordar tu propia grandeza. La idea es que sea una lista viva y que vayas poniendo todo lo que vas viendo o aprendiendo de ti, créeme que si esto se te hace un hábito, tu vida dejara de ser la misma.

Hasta pronto.

Luis Alberto

¿Sufrir o no Sufrir?

Cuando tomamos conciencia de que el sufrimiento es una elección, podemos elegir no hacerlo.

Simple y complejo a la vez.

La vida no es fácil, implica riesgos y nos somete a “pruebas” que no sabíamos que íbamos a tener, en estas pruebas siempre encontramos infinidad de obstáculos, experiencias, circunstancias que van dejando pequeñas huellas o grandes huellas en nosotros. Nunca estamos preparados para lo imprevisto, pero como reaccionamos a  estas situaciones inesperadas es como nos vamos  forjando y vamos convirtiéndonos en las personas que somos hoy.

A los largo de la historia hemos aprendido a reaccionar de una manera “alarmista” frente a estas situaciones retantes o difíciles. Siempre teniendo la ilusión de que podemos controlarlas y hacer que los resultados sean como nosotros esperamos o queremos.

Es ahí donde aparece el sufrimiento cuando nuestros resultados, situaciones y retos e incluso cuando las personas no son como esperamos que sean, cuando tus expectativas son distintas a lo que realmente sucede, cuando algo se sale de control, cuando algo no se materializa. Es ahí donde sufrimos. Existe la falsa creencia de que las expectativas deberían de calzar con nuestra “realidad”. Hay algo que nos dice que lo que sucedió, sucedió mal.

Creer que la realidad va a calzar siempre con nuestras expectativas es una formula garantizada que nos traerá sufrimiento, la vida no está totalmente bajo nuestro control.

Maduramos cuando ajustamos nuestras expectativas a la realidad, teniendo claro que es lo que puede estar bajo nuestro control.

Empezaremos a dejar de sufrir cuando tengamos claridad de que la vida está llena de cambios, de eventos impredecibles, que no siempre las cosas son como nosotros queremos y peor aún las personas no son como nosotros esperamos, esto último es el motivo de mayor sufrimiento, esperar que alguien sea como yo espero que sea y también que haga lo que yo quiero que haga, este es el motivo principal de los divorcios, separaciones entre familiares y amigos y en las relaciones laborales.

Vivimos la vida esperando  tener  el trabajo que quiero, esperando que mi espos@ por fin se dé cuenta, esperando que nuestros hijos tengan una vida feliz, que tengan el trabajo perfecto, eso se llama vivir en el futuro y yo me pregunto:

¿Qué pasa con el ahora, con el momento presente?

HOY es que podemos tomar decisiones consientes, disfrutar del momento, abrazar a los que quieres. Esto no quiere decir que nos conformemos si no estamos satisfechos, no confundan resignación con aceptación. Aceptación es no poner resistencia a lo que es, ¿cómo es eso? Por ejemplo imagínense que estas camino a una reunión muy importante y vas tarde estas a 5 minutos de tu oficina y la reunión comienza en 7 minutos, es indispensable que llegues puntual, y de repente se te baja la llanta. ¿Cómo reaccionas? Aceptar la situación sería reconocer y tener la claridad de que no tenemos control de una situación así, si yo me resisto a lo que sucedió no cabe duda de que voy a sufrir, tendemos a reaccionar con enojo y frustración que no nos sirve para nada y no va a cambiar nada.

Aprender a dejar el sufrimiento de lado es un proceso en el que es necesario tener la claridad y saber qué es lo que ya no puedo cambiar, aunque no me guste y desde ahí podemos enfocarnos en construir y dirigirnos hacia donde queremos estar.

Para dejar de sufrir necesitamos aceptar lo que ya es y que no se puede cambiar, repito, la aceptación no se debe de confundir con resignación, con sumisión ni conformismo cuando enfrentemos los obstáculos que podemos y debemos superar.

Es aquí donde el autoconocimiento juega un papel importante, aprender a mirarnos para saber cómo tendemos a reaccionar para poder distinguir lo que se puede cambiar de lo que no se puede cambiar,  lo que puedo controlar de lo que no puedo controlar, entender que lo  que está en el pasado, está en el pasado, entender que es lo que puedo construir para el futuro. Esta claridad es lo que nos permite vivir una vida plena sin sufrimiento y en armonía.

No pierdas tu tiempo con el pasado reviviendo momento a momento lo que ya pasó, más bien enfócate en lo que puedes hacer, enfócate en el momento presente.

El sufrimiento es una elección y si necesitas ayuda tal vez un proceso de coaching podría funcionarte. Si quieres información haz clic aquí.

Te invito a que pares de sufrir.

Hasta pronto.

Luis Alberto

Los Barrotes de Nuestras Creencias

¿Porque no puedo vivir como quisiera?

Desafortunadamente la razón por la que algunas personas no encuentran el coraje para lograr sus sueños es porque logran convencerse que hay mucho que perder si tratan de hacerlo.

El otro día vi un video en donde habían filmado la tierra desde una sonda espacial, yo sabía que nuestro planeta era pequeño pero nunca lo había visto ni había tomado conciencia de cuan pequeño es, lo primero que pensé al verlo fue:

“Es increíble como ese punto en el espacio alberga a toda la humanidad, todo lo que ocurre y ha ocurrido a lo largo de toda la historia desde el principio de los tiempos, todas las guerras, revoluciones, conquistas, las ansias de poder, los grandes que manejan el mundo y también tu vida, si, tu vida con todas tus circunstancias”.

¿Ves lo que te trato de decir? Si ese punto en el espacio alberga todo eso y más y nosotros lo vemos como algo gigante. ¿Qué tan grandes pueden ser tus circunstancias? ¿Qué tan graves son? ¿Realmente que podrías perder si te atrevieras, si tomaras riesgos?

Nuestra vida en este mundo es muy corta y con cada día que pasa se vuelve más corta todavía, entonces,  ¿Qué es eso que crees que puedes perder qué es tan importante para que no te atrevas a enrumbarte hacia tus sueños, vivir plenamente y sentirte complet@? Si te pones a pensar, más pierdes si no te atreves a intentarlo.

Nosotros mismos nos metemos dentro de los barrotes de nuestras creencias, al creer profundamente que:

  • “No soy suficiente”
  • “Esto no es para mí”
  • “No me lo merezco”
  • “Eso solo es para los ricos”
  • “Yo no soy bueno para eso”
  • “yo no puedo”  y muchas más

Yo pienso que nos vivimos estas creencias como verdades para protegernos de hacer algo extraordinario que implique algún riesgo. Y así nos condenamos a quedarnos dentro de los barrotes de la mediocridad preguntándonos cómo hubiera sido mi vida si…

Te voy a invitar a hacer un pequeño ejercicio:

Cierra tus ojos y relájate. Toma 3 respiraciones profundas y comienza a visualizar tu vida hasta el día de hoy. Tomate un tiempo, vive cada momento como si lo estuvieras viviendo nuevamente, revisa lo que hiciste, lo que no hiciste, tus relaciones, tus logros, tus fracasos, tu comportamiento. Luego proyéctate hacia el futuro hasta tu lecho de muerte, como estas, donde estas, con quien estas imaginan que has llegado hasta ahí sin haber cambiado nada de tu modo de vivir, sin haber mejorado, sin haber crecido.

Ahora, pregúntate:

  • ¿He vivido la vida que he querido vivir?
  • ¿Fui el ejemplo que mi familia e hijos se merecían?
  • ¿Cómo quisiera que me recuerden cuando ya no este, me recordarán de esa manera?  Y por último,
  • ¿Cómo hubiera sido mi vida si…?

Si eres de las personas que están totalmente satisfechos con lo que hacen y en cómo están viviendo sus vidas, entonces no te estoy hablando a ti. Pero si este ejercicio te ha tocado alguna fibra y te estas cuestionando cómo estás viviendo tu vida, entonces significa de que algo tienes que hacer.

“No  nos atrevemos a arriesgarnos porque creemos que tenemos mucho que perder y en realidad lo que perdemos cuando no vamos hacia nuestros sueños es la vida misma”.

Por supuesto que todos corremos riesgos y elegimos cuales  tomamos  y cuáles no, acá estamos hablando de los que NO tomas que no te permiten avanzar hacia dónde quieres.

En mi opinión, durante nuestras vidas hay dos cuestiones entre las cuales necesitamos elegir y que marcan totalmente la diferencia en relación a lo que venimos conversando.

Aceptar todas las circunstancias como son, o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. 

Si no tomas la responsabilidad estás eligiendo ser una víctima de las circunstancia, todo lo que te pasa es responsabilidad de alguien más. Yo le llamo a eso vivir en victimilandia, mi esposa, en sus capacitaciones se refiere a esto como la  esquezofrenia;  Es que mi jefe….  Es que mi marido… es que mi esposa, es que mi trabajo, etc. Siempre por alguien más es que no podemos, no logramos.

Vivir de esta manera afecta nuestro potencial, anula la acción y reduce el poder que tenemos para cambiar nuestras circunstancias y tomar las riendas de nuestras vidas.

Somos un punto en el universo, somos polvo de estrellas como dice la canción y para terminar este artículo quiero pedirte que te hagas una pregunta más.

¿Qué tengo que perder?

Hasta pronto.

Luis Alberto

 

4 Prácticas Para Mejorar Tu Relación de Pareja

Cuando una relación comienza todo es perfecto, todo es natural y espontáneo, vemos solo lo mejor del otro y todo lo que puede implicar no estar juntos se convierte en un estorbo, si pudiéramos estaríamos 24 horas del día juntos. ¿Les es familiar?

Bueno todo esto es real y maravilloso pero no dura todo el tiempo y cuando se termina, en muchos casos,  creemos que se acabó el amor y muchas veces buscamos separarnos  con la ilusión de volver a pasar por esa maravillosa experiencia creyendo que sentir esto es amor.

El amor es mucho más grande que esto y requiere de mucho cuidado.

Las relaciones se construyen y dependiendo de qué tan fuerte hayamos construido sus cimientos, lograremos que sobreviva a cualquier tempestad por más grande que esta sea.

Les comparto 4 maneras que he aprendido en mi propia experiencia y en mi formación como coach de parejas para llevar tu relación al siguiente nivel.

  1. Valida a tu pareja como un “legítimo otro”.

Luego de esta primera etapa que les menciono líneas arriba, lo primero que ocurre es que aparecen las diferencias, en realidad más que aparecer se hacen evidentes porque siempre estuvieron ahí, solo que estábamos enfocados solo en las virtudes.

Se preguntaran…

¿Qué quiero decir con validar a tu pareja como un legítimo otro?

Les cuento una historia sobre una pareja que llevó algunas sesiones de coaching conmigo; llevaban 16 años de matrimonio y algo que ella no podía tolerar en todo este tiempo era el tono de voz con el que su esposo le hablaba en determinados momentos. Luego de algunas sesiones ella pudo ver que la manera en que él le hablaba era la manera en que él había aprendido a hacerlo y no hubiera podido ser de otra forma, se dio cuenta que no tenía nada que ver con ella. El viene de otra familia con distintas costumbres, distintas maneras de comunicarse e incluso de hacer las cosas distintas.

Ella tuvo que legitimizar a su esposo como un “legítimo otro” lo cual no significa estar de acuerdo pero abre las puertas para tener conversaciones ya sin la necesidad de que encaje en sus expectativas sino con la intención de llegar a algún tipo de equilibrio.

Entonces validar sería ver a tu pareja completa y distinta a ti.

Deja de querer que haga las cosas y se comporte como tú esperas que lo haga. Eso nunca va a suceder.

Construyan Juntos.

  1. Construye el “Nosotros” conscientemente.

Cuando estamos en un evento social y vemos a una pareja de amigos acercarse hacia nosotros, pensamos; ahí vienen los Pérez y en ese momento no los vemos como individuos sino como una pareja, eso es “el nosotros” o cuando tu pareja se va de viaje por bastante tiempo y l@ extrañas mucho no solo extrañas a la persona, sino a lo que tienen juntos, eso es “el nosotros”. En cualquiera de los dos casos, la identidad que proyectan es lo que tienen juntos.

Le ponemos nombre “el nosotros” ya que es como si fuera una tercera identidad, no es la suma de un yo más un tú. Es importante cultivar ese nosotros cuidarlo y mantenerlo vivo y eso mis amigos requiere esfuerzo dedicación y es un trabajo de tiempo completo.

Tuve a otra pareja que me pidió coaching y uno de ellos quería retomar los sueños que habían dejado de lado cuando nació su hijo que en ese momento tenía 9 años, ese tema los estaba llevando a tener discusiones que antes no habían tenido al punto que decidieron buscar ayuda.

Por supuesto que siempre vamos a querer cosas distintas vamos a tener metas distintas también, pero habría que preguntarse:

  •  ¿Qué es lo que quiere “el nosotros”?
  • ¿Qué es lo que es posible para mí como individuo y que no?
  • ¿Hacia dónde estamos dirigiéndonos como pareja?

Con esta reflexiones podríamos comenzar a ver que es posible o que no para cada uno y que es lo que el” nosotros” está necesitando.

Comencemos a vivir nuestras relaciones intencionalmente.

  1. Escuchemos a nuestra pareja.

Hablar no tendría ningún sentido sin que alguien nos escuche. Cuando escuchamos a alguien no solo estamos escuchando lo que esa otra persona dice sino también estamos escuchando nuestros propios pensamientos que aparecen en ese momento.

 

¿Cuándo ocurre eso realmente estamos escuchando?

Entonces, si llevamos esto a nuestra relación cuando nuestra pareja no nos escucha, lo que el otro está tratando de comunicar no tiene ningún sentido.

‘’escuchar a tu pareja es más que tener la capacidad de oír las palabras que te dice. Es principalmente poseer la capacidad de dejar de oír nuestras propias palabras, nuestros propios pensamientos. ’’

Normalmente los pensamientos que aparecen cuando estamos escuchando a alguien tienen que ver con adelantarnos a lo que me están queriendo decir pretendiendo saberlo antes de que el otro termine la idea, y como consecuencia las palabras terminan siendo nada más que eso, palabras y pierden todo sentido.

Lograr liberarnos de nuestros pensamientos mientras tenemos una conversación es extremadamente difícil, pero si quieres que tu relación comience a crecer y que el nosotros se alimente conscientemente con bases sólidas es una práctica fundamental la cual merece el esfuerzo.

  1. Nunca dejar de conocer a nuestra pareja.

Es bastante común que luego de un buen tiempo de estar en una relación, generalmente años, comenzamos a pensar que nuestra pareja ya no es la misma de antes, y nos preguntamos cosas como: ¿dónde está la Mujer o el hombre del que me enamore? ¿Pero si antes queríamos lo mismo? ¿Qué ha pasado contigo? ¿Cuándo comenzaste a pensar de esa forma?, etc.

Y cuando comenzamos a decírselo con  tono de reclamo es donde comienzan los problemas y la relación sufre.

Por supuesto que ya no es la misma mujer o el mismo hombre de antes.

Como seres humanos estamos en constante cambio, podríamos preguntarle a cualquier persona si es el mismo de hace 5 años y la respuesta va a ser no y me atrevo a decir que incluso si dicen que sí, no son exactamente los mismos.

 Estar abierto al cambio es una manera de ser que nos puede sumar muchísimo en nuestras relación y claro si nos enteramos de un día para otro que ya no quiere esto y ahora quiere esto otro, por supuesto que nos sorprenderemos, por eso es que hay que mantener una comunicación “viva y abierta”. ¿Cómo es eso? Mantener conversaciones todo el tiempo, conversar sobre cómo están, qué están sintiendo, que les está pasando, mostrarse como están siendo en ese momento sin vergüenzas sin orgullos.

Mantener viva y abierta la comunicación nos vuelve parte del cambio, nos permite coordinar y evita que nos  sorprendamos cuando sucede algo que no esperamos del otro.

Bueno, si todo esto les hace algún sentido ya podrían deducir que al inicio de una relación todo esto no nos cuesta nada; validamos, construimos, escuchamos y conversamos todo el tiempo. Así que si tuviera que darles un último consejo en este artículo sería:

Vive tu relación todo el tiempo como la viviste al inicio.

Hasta pronto

Luis Alberto

El miedo, ¿bueno o malo?

El miedo no es una emoción a la que hay que tenerle miedo. Nos ayuda a cuidarnos y a cuidar y si le prestamos atención también nos puede mostrar el camino hacia nuestras metas. El miedo nos muestra de que estamos hechos y cómo reaccionaremos a situaciones difíciles que requieren de nuestra valentía: o lo atravesamos o nos vamos para el otro lado y nos alejamos. Cual es correcta: depende para dónde queremos ir.

Cuando era niño, recuerdo que estábamos mis hermanos y yo en casa de unos amigos de mis padres, no recuerdo muy bien ese día, lo que si recuerdo es estar en un círculo con varios amigos alrededor de un gran perro, un pastor alemán. Todos le recibíamos la pata que nos levantaba uno a uno, yo estaba algo nervioso porque para mí existía la posibilidad de que muerda a alguien pero los dueños de casa nos decían que no hacía nada, decidimos confiar.

Luego de un rato de seguir haciendo lo mismo decidí volver donde estaban mis padres y al levantarme pude ver como el perro saltaba hacia mí, sentí un miedo profundo y todo me paso por la cabeza, me agarro la pantorrilla y comenzó a sacudirse de una lado a otro, en ese momento yo me veía en el hospital sin pierna y con mucho dolor. Ustedes se pueden preguntar, ¿sin pierna? Si, así me imaginaba, sin pierna.

Entonces volteé y comencé a patearlo en el hocico una y otra vez hasta que me soltó. Mi pantorrilla quedo toda ensangrentada, me llevaron al hospital rápidamente y recibí muchos puntos en la herida, tantos que hasta hoy tengo la cicatriz.

Lo que quiero mostrarles con esta historia es que el miedo aparece en cada uno de nosotros cuando sentimos o creemos que hay algo importante que podemos perder a futuro y que eso que podríamos perder normalmente no es real sino más bien es una de las infinitas posibilidades que existen. Y generalmente elegimos la más catastrófica.

Lo importante acá es que podemos y tenemos la capacidad de hacernos cargo de que eso que creemos que perderemos no lo perdamos así como yo comencé a patear el hocico del perro para no perder la pierna, el miedo me impulsó a defenderme.

Les voy a contar otra historia. Hace ya varios años me dedicaba a la construcción, tenía una inmobiliaria, no me iba mal, de hecho estaba creciendo y ganaba buen dinero. Sin embargo no estaba satisfecho dedicándome a eso por varias razones que les contare en otro momento. En el año 2009 tome la decisión de dejar la construcción y buscar algo que me apasionara, yo sabía que tenía que ver con el servicio, con ayudar a otros a ser mejores personas y encontré el coaching.

Mientras estudiaba coaching, en el año 2010, sabiendo que al terminar ya me tocaba cumplir mi promesa y comenzar de cero, me dio pánico, vivía asustado de lo que me podría pasar si es que mis planes no resultaban como yo esperaba, y me preguntaba: ¿Qué es lo que podría perder para sentir tanto miedo? La respuesta era obvia; mi estabilidad económica. Para vencer ese miedo tuve que arriesgarme y atreverme a comenzar.

Descubrí que todo lo que pensaba en ese momento no era real, veía todas las posibilidades que no me funcionarían y  perdí de vista la razón por la que comenzó todo esto. 

El miedo me ayudó a recordar el para qué de lo que estaba haciendo y me mostró exactamente hacia donde ir para llegar a mi meta. Justamente hacia donde tenía miedo de ir. Escucha a Tu Miedo, Te cuida.

Para terminar este artículo quisiera redondear resumiendo  lo que he aprendido sobre el miedo en mi camino de vida:

  • El miedo nos ayuda a defendernos y a defender lo que nos importa y a los que nos importan.
  • El miedo nos da cuenta de una posible pérdida futura y nos muestra lo que es importante para nosotros que no queremos perder.
  • El miedo nos muestra el camino hacia donde estoy queriendo ir.
  • Nos enseña que es ser valiente porque sin miedo la valentía no existiría.

Hasta la próxima.

Luis Alberto

¿Para que el crecimiento personal?

Seguro que todos hemos oído hablar del Crecimiento Personal, se dice que es el camino a la felicidad. Y si es cierto, pero no es algo que este allá afuera esperándonos y que tenemos que alcanzar, está dentro de cada uno de nosotros.  Implica mirarnos, conocernos, descubrir nuestras creencias limitantes para poder modificarlas y que no nos limiten más.  Es un proceso que nos lleva a vivir una vida consciente en donde todo lo que buscamos es nuestro bienestar y el de nuestro entorno.

Hace aproximadamente 15 años asistí a un taller de liderazgo.  Estaba necesitando que mis equipos de trabajo suban su rendimiento. Me planteaban que para liderar a otros primero tenía que liderarme a mí mismo y mirar dentro de mí.  Yo  no estaba muy seguro de que significaba eso.

¿Liderarme a mí mismo?  ¿Mírame dentro?  Y ¿cómo se hace eso?  ¿Para qué si yo quiero aprender a liderar a otros?

Bueno después de unos meses pude entender de qué me estaban hablando. Tome el taller, en realidad más que un taller fue un programa, en donde logré ver  quien venía siendo en el mundo, cuáles eran mis limitaciones y que era lo que necesitaba comenzar a cambiar en mí para llegar a tener los resultados que me proponía en todos los ámbitos de mi vida; pareja, familia, trabajo, dinero, salud, etc.  Y por supuesto con mi equipo de trabajo.

Descubrí que lo que quería era vivir en equilibrio y armonía y desde ahí poder mejorar continuamente para ser un mejor esposo, mejor padre, mejor hijo, mejor hermano, mejor líder en fin mejor SER humano. ¿No es eso lo que todos queremos?

Todos nosotros estamos en constante crecimiento, de hecho, no somos los mismos que fuimos hace 5 años ni seremos los mismos en 5 años más, lo que sucede es que no somos conscientes de este movimiento natural.

Cuando tomamos conciencia de los modos de ser, hábitos, comportamientos, creencias, paradigmas con los que hemos vivido  a lo largo de nuestras vidas, podemos decidir si aún queremos vivir desde ahí  o ya no nos funciona más y solo están siendo barreras y límites para recordar quienes somos realmente y comenzar a reconocer la grandeza que vive dentro de cada uno de  nosotros y así alcanzar nuestro máximo potencial.

Todo este gran movimiento consciente requiere de nuestro trabajo constante, de la valentía de seguir mirándonos y aprendiendo de nosotros mismos, viendo y reconociendo nuestras profundidades, aunque no nos guste. Total dicen que crecer siempre duele, pero pienso que quedarnos pequeños duele aún más ya que no podríamos conocer nuestra máxima posibilidad ni lo que la vida nos traería junto con eso.

Hasta pronto.

Luis Alberto