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Coaching ¡Una filosofía de vida que funciona!

La función del coach ha sido interpretada y vivida exitosamente de diversas maneras, pero también es cierto que ha sido un término prostituido por una gran cantidad de personas que colocan delante de su profesión la palabra “coach” sin entender su fundamento y mucho menos sin saberlo poner en práctica. Esto ha hecho que se desvirtúe la función y el significado verdadero de un coach, lo cual desde mi punto de vista sólo funciona cuando se internaliza como una filosofía de vida.

La función principal de un coach

La función principal de todo coach es muy clara, ayudar a descubrir el enorme potencial desconocido que tenemos por dentro. Las personas que acuden a un coach son personas sanas que tienen dudas, bloqueos y limitaciones para afrontar algún asunto en particular, debido a miedos infundidos a lo largo de toda su vida por educación familiar o social y por experiencias personales. Un coach sabe hacer la pregunta correcta en el momento correcto, valora tu pasado y tu presente sin juzgarte y te ayuda a desbloquear los pensamientos y sentimientos limitantes. Aunque está claro que la experiencia del coach es lo que hará que realmente esto suceda de una manera más eficiente.

El proceso de coaching

El proceso del coaching se da en 3 partes:

  1. La definición precisa del objetivo a alcanzar

Es necesario tener claro un objetivo preciso a alcanzar, puede que tengamos muchos, pero cada proceso del coaching debe estar limitado a uno para poder ver los avances. La parte que deseamos desarrollar en nuestras vidas también definen el tipo de coach más idóneo para ayudarnos. Existen coach especializados en relaciones de pareja, en reinvención profesional, en asuntos empresariales, etc. De acuerdo a tus necesidades seguro hay un buen coach para ti. Una vez seleccionado el coach correcto para tu necesidad puntual llega el momento de formular el objetivo que se quiere alcanzar.

  1. La creación del plan de acción

Para alcanzar cualquier objetivo es necesario tener un plan de acción que funcione para cada caso en particular. Este plan de acción comprende las estrategias que se llevarán a cabo y las actividades a encaminar en cada momento para alcanzar tus metas. Siempre un coach busca trabajar con el potencial del cliente, por eso los recursos de tiempo, dinero y esfuerzo deben ser motivacionales para la persona que recibe el coaching.

  1. El acompañamiento estratégico

Pero por el camino te darás cuenta que aunque tienes un objetivo claro a alcanzar y un plan estratégico preciso, no siempre es fácil llegar a la meta. El principal problema tiene que ver con conflictos internos que van aflorando. Tener miedo de relacionarse con uno mismo por falta de autoestima, sentir angustias al relacionarse con los otros por malas experiencias vividas o vivir en escases debido a una  mala relación con el dinero por pensamientos limitantes, son situaciones comunes que no dejan alcanzar fácilmente nuestros objetivos. Es allí donde interviene el coach con su conocimiento, para hacer que el cambio se produzca y pasar de la situación actual a la deseada.

Si quieres más información sobre un proceso de coaching no dudes en contactarme y con mucho gusto responderé tus dudas.

Hasta pronto.

Luis Alberto

¿Cómo comenzar exitosamente un nuevo año?

No existe una fórmula única para comenzar un nuevo año de manera exitosa, pero sí existen algunos rituales que pueden ayudarnos con esta tarea. Terminar el año agradeciendo todo lo logrado y lo no logrado puede irradiar una energía poderosa en cada nueva meta que nos propongamos; incluso nos ayuda a discernir mejor el plan de acción a tomar. Practica el ritual que te propongo a continuación en estos últimos días del año y comienza un exitoso año nuevo.

  1. Lo primero es agradecer

La gratitud es un ejercicio que debemos practicar a diario, más aún al final del año cuando nos proponemos establecer nuevas metas. El agradecimiento trae consigo bienestar físico y emocional; existen estudios psicológicos que afirman que las personas que tienen el hábito del agradecimiento enferman menos, experimentan emociones de alegría y felicidad de manera constante, duermen más profundo, tienen más energía para realizar sus actividades, están más listos para combatir el miedo, conservan mejores relaciones con sus familiares, amigos y conocidos y tienen un pensamiento más abierto para la reconstrucción de sus metas.

  1. Reconoce tus limitaciones

Reconocer nuestras propias limitaciones es posible sólo después que se agradece a los demás por habernos ayudado. Es un acto de humildad en el que reconocemos el valor de los otros. Cuando se reconoce nuestras limitaciones se respeta a quienes nos rodean, a la naturaleza e incluso es una forma de respetarnos a nosotros mismo sin exigirnos más de lo que podemos dar.

  1. Anota en un papel todas tus metas

Una vez que agradecemos y reconocemos nuestras limitaciones, estamos en la capacidad de plantearnos metas transformadoras para nuestra vida. Ya sea en papel o en la computadora es necesario escribir las metas que se tienen en mente, de esta manera podemos organizar nuestras ideas. En un primer momento no te preocupes por si son alcanzables o no, ni cuál pondrás primero o último. Lo importante al principio es sacar de la mente todo lo quieres lograr. Dentro de las metas más comunes están: tener una casa propia, tener un auto, tener un hijo, casarse, cambiar de trabajo, viajar, adelgazar, hacer más ejercicio, recuperar la salud perdida.

  1. Jerarquiza tus metas

Una vez que tenemos escritas todas nuestras metas debemos darle un orden de prioridad. Selecciona en primer lugar aquellas que son más importantes para que sucedan cambios trascendentales en tu vida, cambios que te conduzcan a más felicidad, paz y tranquilidad. El orden de prioridad que se le establece a las metas depende de la edad, la personalidad, la experiencia, las necesidades y los valores de las personas. Por eso pueden ser muy diferentes, incluso entre personas que a simple vista parecen tener las mismas necesidades.

  1. Alinea las metas a tu misión de vida

Es muy importante tener una vida equilibrada con metas personales, profesionales y familiares. Ellas no deberían chocar entre sí, lo que es posible en la medida que se tenga clara nuestra misión de vida. Tener una misión de vida es tener clara la razón de nuestra existencia y el porqué de cada una de nuestras acciones. Y tener una buena razón de hacer lo que se hace, es tener una fuente inagotable de automotivación.

  1. Elabora un plan para alcanzarlas

De nada sirve tener clara una meta si se desconoce cómo alcanzarla, por eso el siguiente paso es elaborar un plan de acción. Un plan de acción consta del diseño de estrategias y tácticas que te permitan llegar a tus metas. Ese plan debe tener los objetivos a corto, mediano y largo plazo y estos deben ser medibles. Además, se debe especificar si se cuenta con todos los recursos necesarios o es necesario acudir a terceros para que nos ayuden. Es posible que al final no vayas de acuerdo a lo planeado para alcanzar tus metas, pero definitivamente será la ruta para encontrar tu camino.

  1. Mantente enfocado

El enfoque en alcanzar tus metas es lo que finalmente atraerá el éxito. Lo recomendable es que te mantengas enfocado en una tarea a la vez. No trates de cumplir todas las metas al mismo tiempo, esto solamente te agotará y te quitará energía para levantarte en cada caída que tengas. Dispersar la atención en varias metas es dispersar la energía y los recursos disponibles.

El éxito es un concepto que lo defines tú mismo, crea tu propio concepto y no descanses hasta conseguirlo.

Te deseo de todo corazón que pases una muy feliz navidad y que este nuevo año sea tal y como lo planees porque te lo mereces.

Hasta el pronto

Luis Alberto

Los Barrotes de Nuestras Creencias

¿Porque no puedo vivir como quisiera?

Desafortunadamente la razón por la que algunas personas no encuentran el coraje para lograr sus sueños es porque logran convencerse que hay mucho que perder si tratan de hacerlo.

El otro día vi un video en donde habían filmado la tierra desde una sonda espacial, yo sabía que nuestro planeta era pequeño pero nunca lo había visto ni había tomado conciencia de cuan pequeño es, lo primero que pensé al verlo fue:

“Es increíble como ese punto en el espacio alberga a toda la humanidad, todo lo que ocurre y ha ocurrido a lo largo de toda la historia desde el principio de los tiempos, todas las guerras, revoluciones, conquistas, las ansias de poder, los grandes que manejan el mundo y también tu vida, si, tu vida con todas tus circunstancias”.

¿Ves lo que te trato de decir? Si ese punto en el espacio alberga todo eso y más y nosotros lo vemos como algo gigante. ¿Qué tan grandes pueden ser tus circunstancias? ¿Qué tan graves son? ¿Realmente que podrías perder si te atrevieras, si tomaras riesgos?

Nuestra vida en este mundo es muy corta y con cada día que pasa se vuelve más corta todavía, entonces,  ¿Qué es eso que crees que puedes perder qué es tan importante para que no te atrevas a enrumbarte hacia tus sueños, vivir plenamente y sentirte complet@? Si te pones a pensar, más pierdes si no te atreves a intentarlo.

Nosotros mismos nos metemos dentro de los barrotes de nuestras creencias, al creer profundamente que:

  • “No soy suficiente”
  • “Esto no es para mí”
  • “No me lo merezco”
  • “Eso solo es para los ricos”
  • “Yo no soy bueno para eso”
  • “yo no puedo”  y muchas más

Yo pienso que nos vivimos estas creencias como verdades para protegernos de hacer algo extraordinario que implique algún riesgo. Y así nos condenamos a quedarnos dentro de los barrotes de la mediocridad preguntándonos cómo hubiera sido mi vida si…

Te voy a invitar a hacer un pequeño ejercicio:

Cierra tus ojos y relájate. Toma 3 respiraciones profundas y comienza a visualizar tu vida hasta el día de hoy. Tomate un tiempo, vive cada momento como si lo estuvieras viviendo nuevamente, revisa lo que hiciste, lo que no hiciste, tus relaciones, tus logros, tus fracasos, tu comportamiento. Luego proyéctate hacia el futuro hasta tu lecho de muerte, como estas, donde estas, con quien estas imaginan que has llegado hasta ahí sin haber cambiado nada de tu modo de vivir, sin haber mejorado, sin haber crecido.

Ahora, pregúntate:

  • ¿He vivido la vida que he querido vivir?
  • ¿Fui el ejemplo que mi familia e hijos se merecían?
  • ¿Cómo quisiera que me recuerden cuando ya no este, me recordarán de esa manera?  Y por último,
  • ¿Cómo hubiera sido mi vida si…?

Si eres de las personas que están totalmente satisfechos con lo que hacen y en cómo están viviendo sus vidas, entonces no te estoy hablando a ti. Pero si este ejercicio te ha tocado alguna fibra y te estas cuestionando cómo estás viviendo tu vida, entonces significa de que algo tienes que hacer.

“No  nos atrevemos a arriesgarnos porque creemos que tenemos mucho que perder y en realidad lo que perdemos cuando no vamos hacia nuestros sueños es la vida misma”.

Por supuesto que todos corremos riesgos y elegimos cuales  tomamos  y cuáles no, acá estamos hablando de los que NO tomas que no te permiten avanzar hacia dónde quieres.

En mi opinión, durante nuestras vidas hay dos cuestiones entre las cuales necesitamos elegir y que marcan totalmente la diferencia en relación a lo que venimos conversando.

Aceptar todas las circunstancias como son, o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. 

Si no tomas la responsabilidad estás eligiendo ser una víctima de las circunstancia, todo lo que te pasa es responsabilidad de alguien más. Yo le llamo a eso vivir en victimilandia, mi esposa, en sus capacitaciones se refiere a esto como la  esquezofrenia;  Es que mi jefe….  Es que mi marido… es que mi esposa, es que mi trabajo, etc. Siempre por alguien más es que no podemos, no logramos.

Vivir de esta manera afecta nuestro potencial, anula la acción y reduce el poder que tenemos para cambiar nuestras circunstancias y tomar las riendas de nuestras vidas.

Somos un punto en el universo, somos polvo de estrellas como dice la canción y para terminar este artículo quiero pedirte que te hagas una pregunta más.

¿Qué tengo que perder?

Hasta pronto.

Luis Alberto