+51 990 076 424
contactame@luisalbertoamado.com

Coaching ¡Una filosofía de vida que funciona!

La función del coach ha sido interpretada y vivida exitosamente de diversas maneras, pero también es cierto que ha sido un término prostituido por una gran cantidad de personas que colocan delante de su profesión la palabra “coach” sin entender su fundamento y mucho menos sin saberlo poner en práctica. Esto ha hecho que se desvirtúe la función y el significado verdadero de un coach, lo cual desde mi punto de vista sólo funciona cuando se internaliza como una filosofía de vida.

La función principal de un coach

La función principal de todo coach es muy clara, ayudar a descubrir el enorme potencial desconocido que tenemos por dentro. Las personas que acuden a un coach son personas sanas que tienen dudas, bloqueos y limitaciones para afrontar algún asunto en particular, debido a miedos infundidos a lo largo de toda su vida por educación familiar o social y por experiencias personales. Un coach sabe hacer la pregunta correcta en el momento correcto, valora tu pasado y tu presente sin juzgarte y te ayuda a desbloquear los pensamientos y sentimientos limitantes. Aunque está claro que la experiencia del coach es lo que hará que realmente esto suceda de una manera más eficiente.

El proceso de coaching

El proceso del coaching se da en 3 partes:

  1. La definición precisa del objetivo a alcanzar

Es necesario tener claro un objetivo preciso a alcanzar, puede que tengamos muchos, pero cada proceso del coaching debe estar limitado a uno para poder ver los avances. La parte que deseamos desarrollar en nuestras vidas también definen el tipo de coach más idóneo para ayudarnos. Existen coach especializados en relaciones de pareja, en reinvención profesional, en asuntos empresariales, etc. De acuerdo a tus necesidades seguro hay un buen coach para ti. Una vez seleccionado el coach correcto para tu necesidad puntual llega el momento de formular el objetivo que se quiere alcanzar.

  1. La creación del plan de acción

Para alcanzar cualquier objetivo es necesario tener un plan de acción que funcione para cada caso en particular. Este plan de acción comprende las estrategias que se llevarán a cabo y las actividades a encaminar en cada momento para alcanzar tus metas. Siempre un coach busca trabajar con el potencial del cliente, por eso los recursos de tiempo, dinero y esfuerzo deben ser motivacionales para la persona que recibe el coaching.

  1. El acompañamiento estratégico

Pero por el camino te darás cuenta que aunque tienes un objetivo claro a alcanzar y un plan estratégico preciso, no siempre es fácil llegar a la meta. El principal problema tiene que ver con conflictos internos que van aflorando. Tener miedo de relacionarse con uno mismo por falta de autoestima, sentir angustias al relacionarse con los otros por malas experiencias vividas o vivir en escases debido a una  mala relación con el dinero por pensamientos limitantes, son situaciones comunes que no dejan alcanzar fácilmente nuestros objetivos. Es allí donde interviene el coach con su conocimiento, para hacer que el cambio se produzca y pasar de la situación actual a la deseada.

Si quieres más información sobre un proceso de coaching no dudes en contactarme y con mucho gusto responderé tus dudas.

Hasta pronto.

Luis Alberto

Los Barrotes de Nuestras Creencias

¿Porque no puedo vivir como quisiera?

Desafortunadamente la razón por la que algunas personas no encuentran el coraje para lograr sus sueños es porque logran convencerse que hay mucho que perder si tratan de hacerlo.

El otro día vi un video en donde habían filmado la tierra desde una sonda espacial, yo sabía que nuestro planeta era pequeño pero nunca lo había visto ni había tomado conciencia de cuan pequeño es, lo primero que pensé al verlo fue:

“Es increíble como ese punto en el espacio alberga a toda la humanidad, todo lo que ocurre y ha ocurrido a lo largo de toda la historia desde el principio de los tiempos, todas las guerras, revoluciones, conquistas, las ansias de poder, los grandes que manejan el mundo y también tu vida, si, tu vida con todas tus circunstancias”.

¿Ves lo que te trato de decir? Si ese punto en el espacio alberga todo eso y más y nosotros lo vemos como algo gigante. ¿Qué tan grandes pueden ser tus circunstancias? ¿Qué tan graves son? ¿Realmente que podrías perder si te atrevieras, si tomaras riesgos?

Nuestra vida en este mundo es muy corta y con cada día que pasa se vuelve más corta todavía, entonces,  ¿Qué es eso que crees que puedes perder qué es tan importante para que no te atrevas a enrumbarte hacia tus sueños, vivir plenamente y sentirte complet@? Si te pones a pensar, más pierdes si no te atreves a intentarlo.

Nosotros mismos nos metemos dentro de los barrotes de nuestras creencias, al creer profundamente que:

  • “No soy suficiente”
  • “Esto no es para mí”
  • “No me lo merezco”
  • “Eso solo es para los ricos”
  • “Yo no soy bueno para eso”
  • “yo no puedo”  y muchas más

Yo pienso que nos vivimos estas creencias como verdades para protegernos de hacer algo extraordinario que implique algún riesgo. Y así nos condenamos a quedarnos dentro de los barrotes de la mediocridad preguntándonos cómo hubiera sido mi vida si…

Te voy a invitar a hacer un pequeño ejercicio:

Cierra tus ojos y relájate. Toma 3 respiraciones profundas y comienza a visualizar tu vida hasta el día de hoy. Tomate un tiempo, vive cada momento como si lo estuvieras viviendo nuevamente, revisa lo que hiciste, lo que no hiciste, tus relaciones, tus logros, tus fracasos, tu comportamiento. Luego proyéctate hacia el futuro hasta tu lecho de muerte, como estas, donde estas, con quien estas imaginan que has llegado hasta ahí sin haber cambiado nada de tu modo de vivir, sin haber mejorado, sin haber crecido.

Ahora, pregúntate:

  • ¿He vivido la vida que he querido vivir?
  • ¿Fui el ejemplo que mi familia e hijos se merecían?
  • ¿Cómo quisiera que me recuerden cuando ya no este, me recordarán de esa manera?  Y por último,
  • ¿Cómo hubiera sido mi vida si…?

Si eres de las personas que están totalmente satisfechos con lo que hacen y en cómo están viviendo sus vidas, entonces no te estoy hablando a ti. Pero si este ejercicio te ha tocado alguna fibra y te estas cuestionando cómo estás viviendo tu vida, entonces significa de que algo tienes que hacer.

“No  nos atrevemos a arriesgarnos porque creemos que tenemos mucho que perder y en realidad lo que perdemos cuando no vamos hacia nuestros sueños es la vida misma”.

Por supuesto que todos corremos riesgos y elegimos cuales  tomamos  y cuáles no, acá estamos hablando de los que NO tomas que no te permiten avanzar hacia dónde quieres.

En mi opinión, durante nuestras vidas hay dos cuestiones entre las cuales necesitamos elegir y que marcan totalmente la diferencia en relación a lo que venimos conversando.

Aceptar todas las circunstancias como son, o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. 

Si no tomas la responsabilidad estás eligiendo ser una víctima de las circunstancia, todo lo que te pasa es responsabilidad de alguien más. Yo le llamo a eso vivir en victimilandia, mi esposa, en sus capacitaciones se refiere a esto como la  esquezofrenia;  Es que mi jefe….  Es que mi marido… es que mi esposa, es que mi trabajo, etc. Siempre por alguien más es que no podemos, no logramos.

Vivir de esta manera afecta nuestro potencial, anula la acción y reduce el poder que tenemos para cambiar nuestras circunstancias y tomar las riendas de nuestras vidas.

Somos un punto en el universo, somos polvo de estrellas como dice la canción y para terminar este artículo quiero pedirte que te hagas una pregunta más.

¿Qué tengo que perder?

Hasta pronto.

Luis Alberto

 

¿Para que el crecimiento personal?

Seguro que todos hemos oído hablar del Crecimiento Personal, se dice que es el camino a la felicidad. Y si es cierto, pero no es algo que este allá afuera esperándonos y que tenemos que alcanzar, está dentro de cada uno de nosotros.  Implica mirarnos, conocernos, descubrir nuestras creencias limitantes para poder modificarlas y que no nos limiten más.  Es un proceso que nos lleva a vivir una vida consciente en donde todo lo que buscamos es nuestro bienestar y el de nuestro entorno.

Hace aproximadamente 15 años asistí a un taller de liderazgo.  Estaba necesitando que mis equipos de trabajo suban su rendimiento. Me planteaban que para liderar a otros primero tenía que liderarme a mí mismo y mirar dentro de mí.  Yo  no estaba muy seguro de que significaba eso.

¿Liderarme a mí mismo?  ¿Mírame dentro?  Y ¿cómo se hace eso?  ¿Para qué si yo quiero aprender a liderar a otros?

Bueno después de unos meses pude entender de qué me estaban hablando. Tome el taller, en realidad más que un taller fue un programa, en donde logré ver  quien venía siendo en el mundo, cuáles eran mis limitaciones y que era lo que necesitaba comenzar a cambiar en mí para llegar a tener los resultados que me proponía en todos los ámbitos de mi vida; pareja, familia, trabajo, dinero, salud, etc.  Y por supuesto con mi equipo de trabajo.

Descubrí que lo que quería era vivir en equilibrio y armonía y desde ahí poder mejorar continuamente para ser un mejor esposo, mejor padre, mejor hijo, mejor hermano, mejor líder en fin mejor SER humano. ¿No es eso lo que todos queremos?

Todos nosotros estamos en constante crecimiento, de hecho, no somos los mismos que fuimos hace 5 años ni seremos los mismos en 5 años más, lo que sucede es que no somos conscientes de este movimiento natural.

Cuando tomamos conciencia de los modos de ser, hábitos, comportamientos, creencias, paradigmas con los que hemos vivido  a lo largo de nuestras vidas, podemos decidir si aún queremos vivir desde ahí  o ya no nos funciona más y solo están siendo barreras y límites para recordar quienes somos realmente y comenzar a reconocer la grandeza que vive dentro de cada uno de  nosotros y así alcanzar nuestro máximo potencial.

Todo este gran movimiento consciente requiere de nuestro trabajo constante, de la valentía de seguir mirándonos y aprendiendo de nosotros mismos, viendo y reconociendo nuestras profundidades, aunque no nos guste. Total dicen que crecer siempre duele, pero pienso que quedarnos pequeños duele aún más ya que no podríamos conocer nuestra máxima posibilidad ni lo que la vida nos traería junto con eso.

Hasta pronto.

Luis Alberto