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¿Cómo comenzar exitosamente un nuevo año?

No existe una fórmula única para comenzar un nuevo año de manera exitosa, pero sí existen algunos rituales que pueden ayudarnos con esta tarea. Terminar el año agradeciendo todo lo logrado y lo no logrado puede irradiar una energía poderosa en cada nueva meta que nos propongamos; incluso nos ayuda a discernir mejor el plan de acción a tomar. Practica el ritual que te propongo a continuación en estos últimos días del año y comienza un exitoso año nuevo.

  1. Lo primero es agradecer

La gratitud es un ejercicio que debemos practicar a diario, más aún al final del año cuando nos proponemos establecer nuevas metas. El agradecimiento trae consigo bienestar físico y emocional; existen estudios psicológicos que afirman que las personas que tienen el hábito del agradecimiento enferman menos, experimentan emociones de alegría y felicidad de manera constante, duermen más profundo, tienen más energía para realizar sus actividades, están más listos para combatir el miedo, conservan mejores relaciones con sus familiares, amigos y conocidos y tienen un pensamiento más abierto para la reconstrucción de sus metas.

  1. Reconoce tus limitaciones

Reconocer nuestras propias limitaciones es posible sólo después que se agradece a los demás por habernos ayudado. Es un acto de humildad en el que reconocemos el valor de los otros. Cuando se reconoce nuestras limitaciones se respeta a quienes nos rodean, a la naturaleza e incluso es una forma de respetarnos a nosotros mismo sin exigirnos más de lo que podemos dar.

  1. Anota en un papel todas tus metas

Una vez que agradecemos y reconocemos nuestras limitaciones, estamos en la capacidad de plantearnos metas transformadoras para nuestra vida. Ya sea en papel o en la computadora es necesario escribir las metas que se tienen en mente, de esta manera podemos organizar nuestras ideas. En un primer momento no te preocupes por si son alcanzables o no, ni cuál pondrás primero o último. Lo importante al principio es sacar de la mente todo lo quieres lograr. Dentro de las metas más comunes están: tener una casa propia, tener un auto, tener un hijo, casarse, cambiar de trabajo, viajar, adelgazar, hacer más ejercicio, recuperar la salud perdida.

  1. Jerarquiza tus metas

Una vez que tenemos escritas todas nuestras metas debemos darle un orden de prioridad. Selecciona en primer lugar aquellas que son más importantes para que sucedan cambios trascendentales en tu vida, cambios que te conduzcan a más felicidad, paz y tranquilidad. El orden de prioridad que se le establece a las metas depende de la edad, la personalidad, la experiencia, las necesidades y los valores de las personas. Por eso pueden ser muy diferentes, incluso entre personas que a simple vista parecen tener las mismas necesidades.

  1. Alinea las metas a tu misión de vida

Es muy importante tener una vida equilibrada con metas personales, profesionales y familiares. Ellas no deberían chocar entre sí, lo que es posible en la medida que se tenga clara nuestra misión de vida. Tener una misión de vida es tener clara la razón de nuestra existencia y el porqué de cada una de nuestras acciones. Y tener una buena razón de hacer lo que se hace, es tener una fuente inagotable de automotivación.

  1. Elabora un plan para alcanzarlas

De nada sirve tener clara una meta si se desconoce cómo alcanzarla, por eso el siguiente paso es elaborar un plan de acción. Un plan de acción consta del diseño de estrategias y tácticas que te permitan llegar a tus metas. Ese plan debe tener los objetivos a corto, mediano y largo plazo y estos deben ser medibles. Además, se debe especificar si se cuenta con todos los recursos necesarios o es necesario acudir a terceros para que nos ayuden. Es posible que al final no vayas de acuerdo a lo planeado para alcanzar tus metas, pero definitivamente será la ruta para encontrar tu camino.

  1. Mantente enfocado

El enfoque en alcanzar tus metas es lo que finalmente atraerá el éxito. Lo recomendable es que te mantengas enfocado en una tarea a la vez. No trates de cumplir todas las metas al mismo tiempo, esto solamente te agotará y te quitará energía para levantarte en cada caída que tengas. Dispersar la atención en varias metas es dispersar la energía y los recursos disponibles.

El éxito es un concepto que lo defines tú mismo, crea tu propio concepto y no descanses hasta conseguirlo.

Te deseo de todo corazón que pases una muy feliz navidad y que este nuevo año sea tal y como lo planees porque te lo mereces.

Hasta el pronto

Luis Alberto

Un nuevo yo

¿Cuál podría ser la definición exacta que daríamos de nosotros mismos?

Es una pregunta quizás un tanto difícil e incluso, un poco dura. Muchos de nosotros tememos encontrar la respuesta a esto y probablemente por ello tendemos a evadir ese segundo, ese instante de reflexión y encontrar nuestro Yo interior.

Es nuestra naturaleza como seres humanos querer encontrar las respuestas a prácticamente todo, pero rara vez nos tomamos el tiempo para reflexionar sobre esto, y sobre nosotros mismos. Es posible que se deba a no querer luchar con nuestros defectos, pero, ¿Esa es la razón principal?

A diario cometemos errores, desde el día en que nacemos lo hacemos, en ocasiones inconscientes en otras, pues, no tanto. La mayoría de los seres humanos tenemos  la tendencia de inclinarnos hacia “algo” para encontrar algún sentido sobre cualquier cosa, bien puede ser la religión, la ciencia, la indiferencia hacia las cosas o a optar por tener más cosas creyendo que somos lo que tenemos, entre otras tantas. Todo esto influye en cómo nos mostramos, en cómo somos ante los ojos de los demás. Pero, ¿Esto determina realmente  quiénes somos?, personalmente pienso que la respuesta es ¡NO!, somos mucho más que eso. Nuestra tendencia está apuntada a proyectar hacia afuera lo que queremos ser, más no lo que realmente somos.

En mi caso, cuando tomé conciencia de todo esto fue inevitable no hacerme la gran pregunta, ¿Quién soy y hacia dónde voy?, poco tiempo después, entendí que solo hay un única manera de descubrir respuestas como estas, y es ¡Reflexionando!

Reflexionar sobre nosotros mismos nos da la oportunidad de entendernos, pero, para lograrlo es necesario dejar muchas cosas atrás. Seguir patrones o modelos de conducta ya no debe ser un factor que debe estar en nuestras prioridades pues, somos capaces de crear un cambio y con ello, nuevas maneras de ser, una nueva perspectiva de nosotros mismos ante nuestros propios ojos pues somos nosotros mismos nuestros mayores enemigos y más fuertes jueces.

Tener la habilidad de lograr esto no es algo con lo que nacen algunas personas, pero tampoco imposible de conseguir. Como seres independientes que somos, debemos tener primero la disposición de intentarlo, y luego, seguir caminando. “No es posible correr antes de aprender a caminar”, es una palabra frecuentemente muy utilizada en toda Sudamérica y tiene mucho sentido. Aprender a manejar un nivel y con ayuda de alguien más podemos seguir avanzando.

Yo creo que hay algo que debemos entender como seres humanos y es que, no debemos de caminar solos, sin embargo, esto no quiere decir que no podamos. Muchas personas exitosas en el mundo han conseguido llegar a la “cima” de su más grande éxito caminando como coyotes en el desierto, o al menos eso piensan. Lo cierto es que, siempre necesitaremos de alguien más para conquistar nuestros sueños y llegar a esa gran cima que tanto anhelamos.

Pienso que no estamos en este mundo solo para “existir”. Nuestra existencia es una pequeña parte de nuestra contribución con este mundo, y todas nuestras decisiones, todo lo que hacemos, traerán consecuencias positivas o negativas para el mismo.

¿Qué es lo importante de todo esto?, Podría ser, ¿Dejar un legado?, ¿Ser mejor que otros?, o podría ser quizás, ¿Ser diferentes?, esta última podría ser la pregunta “correcta”, ya somos diferentes, tenemos rasgos físicos y característicos de una descendencia pero no somos iguales. Al haber un pequeño y muy ligero cambio en nuestro cuerpo y mente ya somos diferentes.

Por eso tal vez, nos cuesta tanto dar ese gran paso para atravesar la barrera del miedo y construir un nuevo Yo. Pero descuida, seriamos de otro planeta si no sintiéramos esto.

Todos tenemos la capacidad de mejorar, de crecer como personas, siempre y cuando estemos dispuestos a hacerlo. Nuestra mente es un libro abierto lleno de túneles y laberintos que debemos aprender a explorar para construir buenas edificaciones y poder enaltecer su potencial de una manera extraordinaria, pero para ello, debemos ser valientes y enfrentarnos a nosotros mismos.

Construir una nueva y mejorada versión de ti mismo puede ser un proceso lento, pues necesitas aprender a capacitar tu mente y tu cuerpo a nuevas cosas, y esto no es algo que se construya fácilmente. Como te lo dije antes, nuestra mente está llena de túneles, y estos pueden ser muy confusos si no tenemos paciencia y caminamos con precaución, soltando todo aquello que encontremos que no nos funcione y que sea un obstáculo para nuestro proceso.

Mirar dentro de nosotros mismos para mejorar es una oportunidad que todos tenemos, ¿es un reto? ¡Sí!. Y necesitamos desafiarnos. Al hacerlo estamos revelando lo mejor de nuestro SER que ha permanecido oculto y con ello una felicidad que todas las personas a lo largo de nuestra vida intentamos conseguir pero solo algunos lograran experimentar.

Tener la convicción de ser mejor es un buen inicio, estar dispuesto a enfrentar nuestros miedos, traumas, dolores y cualquier otra experiencia dolorosa que esté en lo más profundo de nuestro ser, es una tarea difícil, pero no imposible de  realizar.

La oportunidad la tenemos ahí, justo en frente de nosotros. Ser una nueva persona es más que cambiar lo que creemos ser, se trata de construir lo que realmente somos para el beneficio propio, para llegar más alto, para alcanzar lo que tanto hemos anhelado. Es la oportunidad de saber de qué estamos hechos, y que tanto podemos hacer en realidad por este mundo, por nuestra sociedad, por nuestras familias, o nuestros hijos. Conseguir tu nuevo “Yo” te llevará a una risa sin sentido llena de felicidad, a momentos únicos para tu propio bienestar.

Debemos estar dispuestos, y ser sabios. Recordar siempre que, aunque podamos caminar solos, en algún momento de nuestra vida no pudimos, necesitamos de una mano amiga para lograrlo.

Existen diversos métodos, fuentes, centros de ayuda, coaches, entre otras personas que tenemos la capacidad, la disposición, la entrega y el entusiasmo de ayudarte a conseguir y  crear tú nuevo “Yo” o mejor dicho a que aparezca tu verdadero Yo.

Nunca es tarde para hacer algo por ti mismo, y créeme que es algo por lo que siempre valdrá la pena luchar.

No eres muy pequeño, tan poco muy anciano para tomar esto y atesorarlo, ¡Es la hora!, el momento ha llegado y Tú eres capaz.

Hasta pronto,

Luis Alberto

 

El poder de la autoimagen y qué hacer para mejorarla

Muchos de nosotros cuando escuchamos la palabra autoimagen” lo primero que se nos viene a la mente es nuestra imagen física, cómo me veo. Otras personas también piensan en cómo “debo” de comportarme para “encajar” dentro del medio que han elegido vivir.

En este artículo les voy a contar que es lo que abarca la autoimagen, la influencia que tiene en nuestras vidas y como tomar los primeros pasos para mejorarla.

Nacemos como un lienzo en blanco, y a medida que pasan los años vamos recibiendo información del mundo tomándola como “la verdad”. Siempre vamos a recibir opiniones de otros así como nosotros estamos todo el tiempo opinando.

Todas las personas que pasan por nuestras vidas  opinan sobre nosotros, nuestros padres, maestros, amigos, tíos, tías, etc. Todo lo que nos dicen deja huella en nuestro interior y siempre va a influir en la opinión que vamos construyendo de nosotros mismos, por ejemplo desde que tengo uso de razón nunca tuve buenos resultados en las matemáticas y cada persona que me la explicaba, siempre me lo recordaba, el resultado es que hoy me considero poco hábil con los números. Otro ejemplo; un amigo cercano alguna vez en su infancia tuvo un pequeño accidente con un florero, era de su madre y era de valor. Desde ese día siempre le recuerdan lo torpe que es con las manos, el resultado es que hoy se considera una persona torpe.

Esto no parece muy grave, pero lo sería si es que yo me dedicara a algo que requiera constante trabajo con números o si mi amigo trabajara haciendo esculturas de arcilla.

Decisiones importantes en nuestras vidas también van forjando quienes somos hoy, les cuento esta pequeña historia de dos mellizos que siempre fueron muy similares en formas de ser hasta que una decisión a los 6 años los marco hasta el día de hoy. Tenían una actuación muy importante en el colegio, ambos estaban muy entusiasmados porque les iban a enseñar a sus familias lo que habían preparado con meses de esfuerzo. Estando en el escenario, uno de ellos se paralizó, no pudo hacer nada de lo que le tocaba y salió corriendo hacia atrás del escenario llorando. Nunca se supo lo que le paso pero lo que sí es obvio para los que lo conocen de cerca es que ese incidente lo marcó para siempre y hoy es todo lo opuesto a su hermano. Fue lo que él escuchaba sobre lo que paso y sus propias conversaciones internas, lo que lo marcó.

Es así como vamos teniendo una imagen de nosotros mismos de nuestras capacidades, de lo que podemos hacer, de lo que no podemos hacer, de lo que somos capaces de lo que no somos capaces, si creo que soy tímid@, introvertid@, extrovertid@, insegur@, en fin, todo lo que creemos que somos. Y digo creemos porque al ser todo esto en su mayoría opiniones de otras personas y al haber sido tomadas por nosotros como verdades hemos creado una brecha entre lo que creemos que somos y en lo que somos realmente, de lo que somos capaces de hacer y de SER, todo lo que creemos que somos se constituyen en creencias y muchas veces estas creencias son nuestros propios límites.

¿Por qué te cuento todo esto?

 

"Porque Tú eres capaz de hacer y de SER todo lo que te propongas solo tienes que creerlo".

Te comparto 4 prácticas para que puedas comenzar a ver cambios en tu propia imagen y en tus resultados:

  1. Comprométete contigo mismo, con tu vida, con lo que realmente te mereces se constante y trabaja tu voluntad, comenzaras a ver los resultados que siempre has querido y que incluso siempre creíste que no eran para ti.
  2. Comienza a explorar el mundo del crecimiento personal,es ahí donde encontraras respuestas. Te sorprenderás de ver como cada vez más personas están comenzando a mirar para dentro, a trabajar en ellas mismas con el fin de llegar a ser mejores personas, mejores padres, mejores parejas, mejores hijos, es decir mejores seres humanos.
  3. Detecta en qué área de tu vida es que hay algo que quieres conseguir que todavía no has conseguido. Cuando lo tengas claro, solo te vas a enfocar en eso y evalúa del 0% al 100% que tan posible crees que es esto que estás queriendo, siendo 100% totalmente posible.
  4. Identifica qué te dices a ti mismo. Se consciente de tu diálogo interno, que conversas contigo mismo. Dentro de las conversaciones que siempre tenemos con nosotros mismos están ocultas nuestras creencias.

Frases como:

  • No soy suficiente…,
  • No voy a poder…,
  • Esto no es para mí…,
  • No me lo merezco…,
  • Si no lo logro, ya no quiero decepcionarme más…,
  • No soy capaz…,

Entre otras.

Detecta cual es y comienza a ser consciente de cuándo es que esa creencia toma poder sobre ti y desafíala. Una forma de desafiarla es haciéndote las siguientes preguntas:

  •  ¿Esto es 100% verdad? Si la respuesta es no, ya se te abrió un mundo de posibilidades.
  • ¿Por qué considero “esto” de mí? Lo más probable es que te des cuenta que lo traes contigo por muchos años y que ni sepas porque es que crees eso.
  • ¿Hay otras personas que lo han logrado? Esto te lleva a darte cuenta que no es imposible, que si otros lo han logrado porque tu no.

Recuerda que siempre eres más de lo que crees que eres y puedes lograr mucho más de lo que crees que puedes.

Hasta pronto

Luis Alberto

Los Barrotes de Nuestras Creencias

¿Porque no puedo vivir como quisiera?

Desafortunadamente la razón por la que algunas personas no encuentran el coraje para lograr sus sueños es porque logran convencerse que hay mucho que perder si tratan de hacerlo.

El otro día vi un video en donde habían filmado la tierra desde una sonda espacial, yo sabía que nuestro planeta era pequeño pero nunca lo había visto ni había tomado conciencia de cuan pequeño es, lo primero que pensé al verlo fue:

“Es increíble como ese punto en el espacio alberga a toda la humanidad, todo lo que ocurre y ha ocurrido a lo largo de toda la historia desde el principio de los tiempos, todas las guerras, revoluciones, conquistas, las ansias de poder, los grandes que manejan el mundo y también tu vida, si, tu vida con todas tus circunstancias”.

¿Ves lo que te trato de decir? Si ese punto en el espacio alberga todo eso y más y nosotros lo vemos como algo gigante. ¿Qué tan grandes pueden ser tus circunstancias? ¿Qué tan graves son? ¿Realmente que podrías perder si te atrevieras, si tomaras riesgos?

Nuestra vida en este mundo es muy corta y con cada día que pasa se vuelve más corta todavía, entonces,  ¿Qué es eso que crees que puedes perder qué es tan importante para que no te atrevas a enrumbarte hacia tus sueños, vivir plenamente y sentirte complet@? Si te pones a pensar, más pierdes si no te atreves a intentarlo.

Nosotros mismos nos metemos dentro de los barrotes de nuestras creencias, al creer profundamente que:

  • “No soy suficiente”
  • “Esto no es para mí”
  • “No me lo merezco”
  • “Eso solo es para los ricos”
  • “Yo no soy bueno para eso”
  • “yo no puedo”  y muchas más

Yo pienso que nos vivimos estas creencias como verdades para protegernos de hacer algo extraordinario que implique algún riesgo. Y así nos condenamos a quedarnos dentro de los barrotes de la mediocridad preguntándonos cómo hubiera sido mi vida si…

Te voy a invitar a hacer un pequeño ejercicio:

Cierra tus ojos y relájate. Toma 3 respiraciones profundas y comienza a visualizar tu vida hasta el día de hoy. Tomate un tiempo, vive cada momento como si lo estuvieras viviendo nuevamente, revisa lo que hiciste, lo que no hiciste, tus relaciones, tus logros, tus fracasos, tu comportamiento. Luego proyéctate hacia el futuro hasta tu lecho de muerte, como estas, donde estas, con quien estas imaginan que has llegado hasta ahí sin haber cambiado nada de tu modo de vivir, sin haber mejorado, sin haber crecido.

Ahora, pregúntate:

  • ¿He vivido la vida que he querido vivir?
  • ¿Fui el ejemplo que mi familia e hijos se merecían?
  • ¿Cómo quisiera que me recuerden cuando ya no este, me recordarán de esa manera?  Y por último,
  • ¿Cómo hubiera sido mi vida si…?

Si eres de las personas que están totalmente satisfechos con lo que hacen y en cómo están viviendo sus vidas, entonces no te estoy hablando a ti. Pero si este ejercicio te ha tocado alguna fibra y te estas cuestionando cómo estás viviendo tu vida, entonces significa de que algo tienes que hacer.

“No  nos atrevemos a arriesgarnos porque creemos que tenemos mucho que perder y en realidad lo que perdemos cuando no vamos hacia nuestros sueños es la vida misma”.

Por supuesto que todos corremos riesgos y elegimos cuales  tomamos  y cuáles no, acá estamos hablando de los que NO tomas que no te permiten avanzar hacia dónde quieres.

En mi opinión, durante nuestras vidas hay dos cuestiones entre las cuales necesitamos elegir y que marcan totalmente la diferencia en relación a lo que venimos conversando.

Aceptar todas las circunstancias como son, o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. 

Si no tomas la responsabilidad estás eligiendo ser una víctima de las circunstancia, todo lo que te pasa es responsabilidad de alguien más. Yo le llamo a eso vivir en victimilandia, mi esposa, en sus capacitaciones se refiere a esto como la  esquezofrenia;  Es que mi jefe….  Es que mi marido… es que mi esposa, es que mi trabajo, etc. Siempre por alguien más es que no podemos, no logramos.

Vivir de esta manera afecta nuestro potencial, anula la acción y reduce el poder que tenemos para cambiar nuestras circunstancias y tomar las riendas de nuestras vidas.

Somos un punto en el universo, somos polvo de estrellas como dice la canción y para terminar este artículo quiero pedirte que te hagas una pregunta más.

¿Qué tengo que perder?

Hasta pronto.

Luis Alberto

 

4 Prácticas Para Mejorar Tu Relación de Pareja

Cuando una relación comienza todo es perfecto, todo es natural y espontáneo, vemos solo lo mejor del otro y todo lo que puede implicar no estar juntos se convierte en un estorbo, si pudiéramos estaríamos 24 horas del día juntos. ¿Les es familiar?

Bueno todo esto es real y maravilloso pero no dura todo el tiempo y cuando se termina, en muchos casos,  creemos que se acabó el amor y muchas veces buscamos separarnos  con la ilusión de volver a pasar por esa maravillosa experiencia creyendo que sentir esto es amor.

El amor es mucho más grande que esto y requiere de mucho cuidado.

Las relaciones se construyen y dependiendo de qué tan fuerte hayamos construido sus cimientos, lograremos que sobreviva a cualquier tempestad por más grande que esta sea.

Les comparto 4 maneras que he aprendido en mi propia experiencia y en mi formación como coach de parejas para llevar tu relación al siguiente nivel.

  1. Valida a tu pareja como un “legítimo otro”.

Luego de esta primera etapa que les menciono líneas arriba, lo primero que ocurre es que aparecen las diferencias, en realidad más que aparecer se hacen evidentes porque siempre estuvieron ahí, solo que estábamos enfocados solo en las virtudes.

Se preguntaran…

¿Qué quiero decir con validar a tu pareja como un legítimo otro?

Les cuento una historia sobre una pareja que llevó algunas sesiones de coaching conmigo; llevaban 16 años de matrimonio y algo que ella no podía tolerar en todo este tiempo era el tono de voz con el que su esposo le hablaba en determinados momentos. Luego de algunas sesiones ella pudo ver que la manera en que él le hablaba era la manera en que él había aprendido a hacerlo y no hubiera podido ser de otra forma, se dio cuenta que no tenía nada que ver con ella. El viene de otra familia con distintas costumbres, distintas maneras de comunicarse e incluso de hacer las cosas distintas.

Ella tuvo que legitimizar a su esposo como un “legítimo otro” lo cual no significa estar de acuerdo pero abre las puertas para tener conversaciones ya sin la necesidad de que encaje en sus expectativas sino con la intención de llegar a algún tipo de equilibrio.

Entonces validar sería ver a tu pareja completa y distinta a ti.

Deja de querer que haga las cosas y se comporte como tú esperas que lo haga. Eso nunca va a suceder.

Construyan Juntos.

  1. Construye el “Nosotros” conscientemente.

Cuando estamos en un evento social y vemos a una pareja de amigos acercarse hacia nosotros, pensamos; ahí vienen los Pérez y en ese momento no los vemos como individuos sino como una pareja, eso es “el nosotros” o cuando tu pareja se va de viaje por bastante tiempo y l@ extrañas mucho no solo extrañas a la persona, sino a lo que tienen juntos, eso es “el nosotros”. En cualquiera de los dos casos, la identidad que proyectan es lo que tienen juntos.

Le ponemos nombre “el nosotros” ya que es como si fuera una tercera identidad, no es la suma de un yo más un tú. Es importante cultivar ese nosotros cuidarlo y mantenerlo vivo y eso mis amigos requiere esfuerzo dedicación y es un trabajo de tiempo completo.

Tuve a otra pareja que me pidió coaching y uno de ellos quería retomar los sueños que habían dejado de lado cuando nació su hijo que en ese momento tenía 9 años, ese tema los estaba llevando a tener discusiones que antes no habían tenido al punto que decidieron buscar ayuda.

Por supuesto que siempre vamos a querer cosas distintas vamos a tener metas distintas también, pero habría que preguntarse:

  •  ¿Qué es lo que quiere “el nosotros”?
  • ¿Qué es lo que es posible para mí como individuo y que no?
  • ¿Hacia dónde estamos dirigiéndonos como pareja?

Con esta reflexiones podríamos comenzar a ver que es posible o que no para cada uno y que es lo que el” nosotros” está necesitando.

Comencemos a vivir nuestras relaciones intencionalmente.

  1. Escuchemos a nuestra pareja.

Hablar no tendría ningún sentido sin que alguien nos escuche. Cuando escuchamos a alguien no solo estamos escuchando lo que esa otra persona dice sino también estamos escuchando nuestros propios pensamientos que aparecen en ese momento.

 

¿Cuándo ocurre eso realmente estamos escuchando?

Entonces, si llevamos esto a nuestra relación cuando nuestra pareja no nos escucha, lo que el otro está tratando de comunicar no tiene ningún sentido.

‘’escuchar a tu pareja es más que tener la capacidad de oír las palabras que te dice. Es principalmente poseer la capacidad de dejar de oír nuestras propias palabras, nuestros propios pensamientos. ’’

Normalmente los pensamientos que aparecen cuando estamos escuchando a alguien tienen que ver con adelantarnos a lo que me están queriendo decir pretendiendo saberlo antes de que el otro termine la idea, y como consecuencia las palabras terminan siendo nada más que eso, palabras y pierden todo sentido.

Lograr liberarnos de nuestros pensamientos mientras tenemos una conversación es extremadamente difícil, pero si quieres que tu relación comience a crecer y que el nosotros se alimente conscientemente con bases sólidas es una práctica fundamental la cual merece el esfuerzo.

  1. Nunca dejar de conocer a nuestra pareja.

Es bastante común que luego de un buen tiempo de estar en una relación, generalmente años, comenzamos a pensar que nuestra pareja ya no es la misma de antes, y nos preguntamos cosas como: ¿dónde está la Mujer o el hombre del que me enamore? ¿Pero si antes queríamos lo mismo? ¿Qué ha pasado contigo? ¿Cuándo comenzaste a pensar de esa forma?, etc.

Y cuando comenzamos a decírselo con  tono de reclamo es donde comienzan los problemas y la relación sufre.

Por supuesto que ya no es la misma mujer o el mismo hombre de antes.

Como seres humanos estamos en constante cambio, podríamos preguntarle a cualquier persona si es el mismo de hace 5 años y la respuesta va a ser no y me atrevo a decir que incluso si dicen que sí, no son exactamente los mismos.

 Estar abierto al cambio es una manera de ser que nos puede sumar muchísimo en nuestras relación y claro si nos enteramos de un día para otro que ya no quiere esto y ahora quiere esto otro, por supuesto que nos sorprenderemos, por eso es que hay que mantener una comunicación “viva y abierta”. ¿Cómo es eso? Mantener conversaciones todo el tiempo, conversar sobre cómo están, qué están sintiendo, que les está pasando, mostrarse como están siendo en ese momento sin vergüenzas sin orgullos.

Mantener viva y abierta la comunicación nos vuelve parte del cambio, nos permite coordinar y evita que nos  sorprendamos cuando sucede algo que no esperamos del otro.

Bueno, si todo esto les hace algún sentido ya podrían deducir que al inicio de una relación todo esto no nos cuesta nada; validamos, construimos, escuchamos y conversamos todo el tiempo. Así que si tuviera que darles un último consejo en este artículo sería:

Vive tu relación todo el tiempo como la viviste al inicio.

Hasta pronto

Luis Alberto

4 Maneras para Sentirte más Feliz

¿Qué es ser feliz? Bueno cada uno tendrá su propia definición. En mi opinión es cuando podemos mirar atrás y decir: “mi vida ha sido y será plena, completa. Incluso con mis experiencias dolorosas, de sufrimiento, de tristeza, de alegría y todas las demás” es como nos relacionamos con nuestras circunstancias y como nos las vivimos.
La felicidad no es un destino, sino un camino. Hemos aprendido algunos hábitos que nos alejan de esa felicidad tan anhelada.

Mi vida no es perfecta y me imagino que la tuya tampoco. Pero para poder decir esto primero habría que analizar qué es lo que significa “perfecto” para nosotros. Cuáles son nuestros estándares.

El significado de perfección que la gran mayoría de nosotros hemos aprendido, en mi opinión; tiene que ver con las creencias culturales. En donde la perfección significa hacer algo sin equivocarnos.

La paradoja está en que todos sabemos también que aprendemos de nuestros errores, entonces de qué estamos hablando. Así somos los seres humanos, el tema está que nos peleamos con nuestra propia humanidad y en realidad necesitamos aceptarla para sentirnos más felices.

Les voy a compartir 4 maneras para sentirnos más felices* en nuestro día a día:

1. Acepta tus emociones negativas 

Como seres humanos sentimos emociones negativas y positivas, las que llamamos negativas normalmente nos generan dolor y lo que necesitamos aceptar es que tanto el dolor como las emociones son y serán parte de nuestras vidas siempre. De hecho los únicos  que no sienten dolor son los Psicóticos y ya han oído hablar de lo que son capaces.

Cuando tomamos conciencia de esto y nos damos permiso de SER HUMANOS, comenzamos a enfocarnos y a estar más atentos a las emociones que nos causan satisfacción y podemos disfrutarlas con más intensidad y frecuencia. Esto se consigue iniciando un proceso de crecimiento personal.

2. Pasa tiempo de calidad con tu familia y amigos

Si bien la tecnología es un tremendo avance y nos ha facilitado muchísimas cosas. Está demostrado que cuando estamos chateando o en Facebook estamos produciendo dopamina que es lo que nuestro cuerpo produce cuando estamos sintiendo placer y se produce tanto para lo positivo como para las adicciones. También nos genera una sensación de bienestar.

Es por esto que nos cuesta tanto dejar el celular cuando estamos con nuestros seres queridos y nuestro tiempo de calidad con ellos  está disminuyendo cada vez más.

Hay que re-educarnos para encontrar cierto equilibrio y no estar chateando ni con toda nuestra atención en el celular para poder disfrutar de la compañía de los que queremos.

3. Dedícale tiempo a hacer ejercicios 

Hacer media hora de ejercicios 3 veces por semana aparte de que es excelente para nuestra salud física también es excelente para nuestra salud emocional.

Cuando realizamos ejercicio físico liberamos endorfinas que nos permiten sentirnos eufóricos y llenos de felicidad. Es por esto por lo que el ejercicio físico es muy recomendado tanto como para aquellas personas que sufren depresión o para evitar caer en ella.

Igualmente, si tienes problemas con el estrés o la ansiedad, el ejercicio puede ayudarte a liberar la tensión que agota tanto tu cuerpo como tu mente. De esta manera, podrás relajarte, dormir mejor y ser mucho más productivo en tu vida diaria.

El cuerpo humano no está diseñado para que seamos sedentarios sino más bien para estar en actividad.

4. Practica la gratitud

Te recomiendo que tengas un cuaderno en donde escribas todo por lo que estas agradecido y diariamente súmale todo lo que agradeces de cada uno de tus días. Encuentra unos 10 minutos al día, te recomiendo que sea en la noche para que puedas revisar tu día.

Esto hará que comiences a enfocarte en  todo lo positivo que has vivido, que estás viviendo y a valorar tu vida. Y créeme que te vas a sorprender de lo que encuentras. La reconocida psicóloga Chilena Pilar Sordo nos cuenta una historia que nos muestra como una persona invidente agradece detalles simples de la vida que nosotros ni siquiera vemos. Mírala en este video aquí.

Si le has visto el valor a estas 4 formas de sentirte más feliz toma acción y ponlas en práctica HOY.

Recuerda que en la SIMPLEZA está la MAESTRIA.

Hasta la próxima.

Luis Alberto

El miedo, ¿bueno o malo?

El miedo no es una emoción a la que hay que tenerle miedo. Nos ayuda a cuidarnos y a cuidar y si le prestamos atención también nos puede mostrar el camino hacia nuestras metas. El miedo nos muestra de que estamos hechos y cómo reaccionaremos a situaciones difíciles que requieren de nuestra valentía: o lo atravesamos o nos vamos para el otro lado y nos alejamos. Cual es correcta: depende para dónde queremos ir.

Cuando era niño, recuerdo que estábamos mis hermanos y yo en casa de unos amigos de mis padres, no recuerdo muy bien ese día, lo que si recuerdo es estar en un círculo con varios amigos alrededor de un gran perro, un pastor alemán. Todos le recibíamos la pata que nos levantaba uno a uno, yo estaba algo nervioso porque para mí existía la posibilidad de que muerda a alguien pero los dueños de casa nos decían que no hacía nada, decidimos confiar.

Luego de un rato de seguir haciendo lo mismo decidí volver donde estaban mis padres y al levantarme pude ver como el perro saltaba hacia mí, sentí un miedo profundo y todo me paso por la cabeza, me agarro la pantorrilla y comenzó a sacudirse de una lado a otro, en ese momento yo me veía en el hospital sin pierna y con mucho dolor. Ustedes se pueden preguntar, ¿sin pierna? Si, así me imaginaba, sin pierna.

Entonces volteé y comencé a patearlo en el hocico una y otra vez hasta que me soltó. Mi pantorrilla quedo toda ensangrentada, me llevaron al hospital rápidamente y recibí muchos puntos en la herida, tantos que hasta hoy tengo la cicatriz.

Lo que quiero mostrarles con esta historia es que el miedo aparece en cada uno de nosotros cuando sentimos o creemos que hay algo importante que podemos perder a futuro y que eso que podríamos perder normalmente no es real sino más bien es una de las infinitas posibilidades que existen. Y generalmente elegimos la más catastrófica.

Lo importante acá es que podemos y tenemos la capacidad de hacernos cargo de que eso que creemos que perderemos no lo perdamos así como yo comencé a patear el hocico del perro para no perder la pierna, el miedo me impulsó a defenderme.

Les voy a contar otra historia. Hace ya varios años me dedicaba a la construcción, tenía una inmobiliaria, no me iba mal, de hecho estaba creciendo y ganaba buen dinero. Sin embargo no estaba satisfecho dedicándome a eso por varias razones que les contare en otro momento. En el año 2009 tome la decisión de dejar la construcción y buscar algo que me apasionara, yo sabía que tenía que ver con el servicio, con ayudar a otros a ser mejores personas y encontré el coaching.

Mientras estudiaba coaching, en el año 2010, sabiendo que al terminar ya me tocaba cumplir mi promesa y comenzar de cero, me dio pánico, vivía asustado de lo que me podría pasar si es que mis planes no resultaban como yo esperaba, y me preguntaba: ¿Qué es lo que podría perder para sentir tanto miedo? La respuesta era obvia; mi estabilidad económica. Para vencer ese miedo tuve que arriesgarme y atreverme a comenzar.

Descubrí que todo lo que pensaba en ese momento no era real, veía todas las posibilidades que no me funcionarían y  perdí de vista la razón por la que comenzó todo esto. 

El miedo me ayudó a recordar el para qué de lo que estaba haciendo y me mostró exactamente hacia donde ir para llegar a mi meta. Justamente hacia donde tenía miedo de ir. Escucha a Tu Miedo, Te cuida.

Para terminar este artículo quisiera redondear resumiendo  lo que he aprendido sobre el miedo en mi camino de vida:

  • El miedo nos ayuda a defendernos y a defender lo que nos importa y a los que nos importan.
  • El miedo nos da cuenta de una posible pérdida futura y nos muestra lo que es importante para nosotros que no queremos perder.
  • El miedo nos muestra el camino hacia donde estoy queriendo ir.
  • Nos enseña que es ser valiente porque sin miedo la valentía no existiría.

Hasta la próxima.

Luis Alberto

¿Para que el crecimiento personal?

Seguro que todos hemos oído hablar del Crecimiento Personal, se dice que es el camino a la felicidad. Y si es cierto, pero no es algo que este allá afuera esperándonos y que tenemos que alcanzar, está dentro de cada uno de nosotros.  Implica mirarnos, conocernos, descubrir nuestras creencias limitantes para poder modificarlas y que no nos limiten más.  Es un proceso que nos lleva a vivir una vida consciente en donde todo lo que buscamos es nuestro bienestar y el de nuestro entorno.

Hace aproximadamente 15 años asistí a un taller de liderazgo.  Estaba necesitando que mis equipos de trabajo suban su rendimiento. Me planteaban que para liderar a otros primero tenía que liderarme a mí mismo y mirar dentro de mí.  Yo  no estaba muy seguro de que significaba eso.

¿Liderarme a mí mismo?  ¿Mírame dentro?  Y ¿cómo se hace eso?  ¿Para qué si yo quiero aprender a liderar a otros?

Bueno después de unos meses pude entender de qué me estaban hablando. Tome el taller, en realidad más que un taller fue un programa, en donde logré ver  quien venía siendo en el mundo, cuáles eran mis limitaciones y que era lo que necesitaba comenzar a cambiar en mí para llegar a tener los resultados que me proponía en todos los ámbitos de mi vida; pareja, familia, trabajo, dinero, salud, etc.  Y por supuesto con mi equipo de trabajo.

Descubrí que lo que quería era vivir en equilibrio y armonía y desde ahí poder mejorar continuamente para ser un mejor esposo, mejor padre, mejor hijo, mejor hermano, mejor líder en fin mejor SER humano. ¿No es eso lo que todos queremos?

Todos nosotros estamos en constante crecimiento, de hecho, no somos los mismos que fuimos hace 5 años ni seremos los mismos en 5 años más, lo que sucede es que no somos conscientes de este movimiento natural.

Cuando tomamos conciencia de los modos de ser, hábitos, comportamientos, creencias, paradigmas con los que hemos vivido  a lo largo de nuestras vidas, podemos decidir si aún queremos vivir desde ahí  o ya no nos funciona más y solo están siendo barreras y límites para recordar quienes somos realmente y comenzar a reconocer la grandeza que vive dentro de cada uno de  nosotros y así alcanzar nuestro máximo potencial.

Todo este gran movimiento consciente requiere de nuestro trabajo constante, de la valentía de seguir mirándonos y aprendiendo de nosotros mismos, viendo y reconociendo nuestras profundidades, aunque no nos guste. Total dicen que crecer siempre duele, pero pienso que quedarnos pequeños duele aún más ya que no podríamos conocer nuestra máxima posibilidad ni lo que la vida nos traería junto con eso.

Hasta pronto.

Luis Alberto